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miércoles, 2 de septiembre de 2026

Pasaporte, visa y pasaje pagado......Emerio Medina

Foto: Paco Luna, Retratos, La Habana (Cuba)

Ella caminaba sin notar que la gente discutía de los temas de siempre, que los árboles seguían siendo los mismos y la vida transcurría como de costumbre. Caminaba sin mirar a los lados, sin detenerse en las esquinas, sin oír, sin hablar, sin hacer caso del sudor de las piernas. Caminaba por La Habana. Caminaba por la calle Veintitrés. Caminaba. Apretaba la cartera sobre el pecho y miraba adelante. Al final de La Rampa podía ver el cartel de la agencia de viajes. En la brisa del mar llegaba el olor de las manzanas que el francés masticaba en las fotos.


Jean Pierre había sido preciso. Le insistió en apartar ochocientos dólares para el pasaje. Con el resto debía pagarse los gastos de aeropuerto en La Habana. Eran apenas cuarenta dólares, pero Jean Pierre aseguró que el dinero alcanzaba. Ella sacó sus cuentas mil veces y quedó convencida. Cuarenta dólares eran suficientes para una merienda. Podía ser también un almuerzo ligero. Una pizza estaría bien. Una pizza y refrescos. Muchos refrescos gaseados, jugos de fruta, zumos concentrados de toronja y limón. Todo eso se vendía barato en la Terminal de Vuelos. En París se vendían las pizzas también. Los franceses reían comiendo pizzas en las fotografías del aeropuerto. Jean Pierre partía su manzana con los dientes. La pelota grande y roja se partía con facilidad por los dientes blancos del francés. Ella pediría una manzana y una pizza caliente.  Nada  de  cocteles  ni  suvenires  con  palmas,  ni  caracoles  marinos  decorados  con  inscripciones

lunes, 12 de enero de 2026

La habitación......Emerio Medina


Un relato sabroso e hijo de la seda por su escurridiza suavidad. Después del mejor cuentista del XX, Virgilio Piñera, nos llega el relevo del XXI. Sí, Emerio Medina enciende otras hogueras y Alaska es poco. La realidad real, en sus incursiones narrativas, se deja invadir por sus fantasiosas ingenierías, y jamás el detalle, o la anécdota, está supeditado a la atmósfera quebradiza y sutil de sus corrientes. Hay muchos escritores y escritoras en la isla, cierto eso, pero el trabajo creador de Medina, artesano de primerísimo nivel, no necesita competir porque sus retos están más allá del contar, o más allá de convencer de que su compás, y su plomada, aguardan el momento de mostrarle al mundo que los caminos del Arte no pasan por demostrar nada. Sencillamente, uno entra en su obra, un cuento o una novela, y cualquier viaje es posible si se quiere salir de sí para entrar en otras variaciones con otras medidas.
                                                                                                                         U. R. OLIVERO, Analista y escritor

Foto: Karel Balcar
La pareja caminó por las calles del centro buscando un sitio donde pasar la noche. Los avisos en las puertas de cristal de los hoteles cerrados daban cuenta de una reparación eterna, de un cambio en las formas de pago que excluía la posibilidad de hospedaje o, a lo sumo, de habitaciones ocupadas por los participantes de un evento cualquiera. Podía ser una jornada nacional de apicultores, o algo llamado noches de teatro joven. La pareja veía esfumarse la última ilusión de un cuarto higiénico amoblado con camas sólidas, televisor, aire acondicionado regulable y un baño con agua fría y caliente que devolviera las fuerzas después de un par de horas de sexo profundo y sangrante.
        La mujer era muy joven. Se lanzaba adelante con sacudidas poderosas y arrastraba al hombre hacia el próximo destino. Hablaba de una prima que trabajaba en la carpeta de una posada lejana, y no era una posada cualquiera, sino un sitio decente y cómodo destinado a prestar servicios a altos oficiales del ejército y personeros de rango mayor.

sábado, 31 de agosto de 2024

V Concurso Internacional "Litteratura" de Relato y Poesía

Logo de Litteratura: 
Clara Keys, Ibis
“Por amor al Arte”

¡¡Último día para presentar vuestras obras!!

Litteratura convoca el V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato y Poesía, con arreglo a las siguientes Bases:

1. Podrán concurrir a este premio, de carácter bienal, tod@s los escritores y escritoras, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten un relato, poema o conjunto de poemas inéditos en lengua castellana.

2. El tema es libre. Los relatos deberán tener una extensión máxima de 4 páginas DIN-A4 a doble espacio, con tipo de letra Arial tamaño 12, y los poemas (pueden presentarse uno o varios) una extensión máxima de 72 versos en total, en el mismo formato.

martes, 9 de julio de 2024

Los cuervos vuelan al amanecer......Emerio Medina

Foto: Mariette Pathy Allen, Caminando de noche (La Habana)
Es sábado en la tarde. Llegó la hora de salir hacia La Habana. El tren se detiene unos pocos minutos en la parada de La Ceiba y nunca espera a nadie. Nunca lo hizo, y no serás la excepción. Te apuras, y en el momento de apartarte del espejo y girar hacia la puerta, tu madre entra al cuarto y se pone a inspeccionar tu aspecto. ¿Qué le puedes decir? Todas las madres son iguales: andas con prisa y ella se empeña en revisar. Te mira el pelo, la cara recién afeitada, los bolsillos    del pantalón. Hace lo mismo de aquellos años en que eras un niño y te vestías para la escuela. Y lo mismo hizo después, cuando el tiempo pasó y te convertiste en mozo. Ahora intenta mirarte los dientes y tú apartas la cabeza. No entiende que ya tienes veinticinco. Nunca lo entenderá, ni dejará de preguntar cuándo le darás el primer nieto. Por suerte no ve la mochila. Bien, no es suerte, sino precaución. Siempre la escondes hasta el final, y a la hora de irte no le das  tiempo a nada. Ella nunca sabrá que ahí llevas un vestido, zapatos de tacón y accesorios de hembra. No lo puede saber. Quizá se lo digas algún día, cuando pasen los años, como lo han hecho otros. Los amigos te lo han dicho, esas cosas llevan tiempo. Unos meses, quizá, o toda una existencia. Ya eso se verá. Llegará el momento y tendrás el valor. Pero nunca podrías contárselo a tu padre. Sabes que te mataría. Sí, literalmente, te mataría. Reventaría tu cabeza contra  

lunes, 3 de junio de 2024

V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato y Poesía

Logo de Litteratura: Clara Keys, Ibis
“Por amor al Arte”

Litteratura convoca el V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato y Poesía, con arreglo a las siguientes Bases:

1. Podrán concurrir a este premio, de carácter bienal, tod@s los escritores y escritoras, cualquiera que sea su nacionalidad, que presenten un relato, poema o conjunto de poemas inéditos en lengua castellana.

2. El tema es libre. Los relatos deberán tener una extensión máxima de 4 páginas DIN-A4 a doble espacio, con tipo de letra Arial tamaño 12, y los poemas (pueden presentarse uno o varios) una extensión máxima de 72 versos en total, en el mismo formato.

3. Los originales deberán enviarse como archivo adjunto de Word a la dirección de email blog.litteratura@gmail.com, con el asunto “CONCURSO RELATO 2024” o “CONCURSO POESÍA 2024”, según la modalidad escogida.

martes, 28 de mayo de 2024

La mosca en la ventana*......Emerio Medina

Foto: www.freepik.es

Quisiera llevar a Maida lejos del barrio. Lejos, donde podamos hacernos viejos y nadie esté hablando de lo mismo. Necesito un sitio así para demostrarle que las cosas no son como ella piensa. Lo ves, Maida, el mundo no es como crees. Hay más cosas que vale la pena conocer. Cosas sencillas, como el amor. Tú seguro no sabes lo que es el amor. Si me dejas, te lo puedo enseñar. Te enseñaré a mirar adentro, al corazón. A mirar bajo la ropa y descubrir la verdad. Pudiera pararme en tu ventana cuando te quitas la toalla. Ser un ladrón, y estar allí. Ser un ladrón no estaría mal.
       O mejor ser una mosca y colarme dentro del cuarto. Eso es. Quiero ser ahora mismo una mosca joven y ágil. Un moscón callado para verte bien. Quiero ser una mosca hambrienta y silenciosa posada en tu ventana. Tengo el hambre de la mosca joven. Los ojos rápidos de la mosca. Dientes de mosca y patas fuertes. Puedo estar en tu ventana todo el tiempo, zumbando bajito para no molestar, y pasar la noche ahí, mirándote, hasta que me dé la gana. Camino por la calle oscura, levanto el polvo con los pies y pienso que soy una mosca hambrienta y silenciosa.
          La mujer de Wilberto me hace recordar que no soy una mosca. Negrita feíta en bata de casa, de pie junto a la cerca, esperando por alguien. Tan joven, con el cuerpo a contraluz. Se acabó de bañar y la piel le huele  a  agua,  a  jabón,  a  carne.

martes, 23 de abril de 2024

Aquí se cuentan cosas y se aprende algo nuevo*......Emerio Medina

¡Feliz Diada de Sant Jordi y Día Internacional del Libro!

Foto Hoyos1, Desnudo en pareja
Daila Dailena es la primera en hablar. Cuando está en el portal de Maida siempre es la primera. Le quedó esa costumbre de los tiempos en que estaba sola, cuando pasaba la noche en cualquier casa y era la primera en todo. Volvía locos a Cheché y a los muchachos enseñándoles las tetas. Se abría en el asiento de una forma que ni Maidelín puede hacer y enseñaba los muslos redondos y parejos. Dejaba ver los muslos y un poco más. Ahora no. Está casada con Franz y se porta bien. Se mantiene muy fina y recatada, cruza las piernas con delicadeza y hace el cuento de cuando estuvo en Europa. Es el mismo cuento de siempre. El alemán la invitó. Se montó en un avión grandísimo y en un rato ya estaba en Alemania. Se gastó doce mil euros en aquella tienda de Fráncfort. Quería ir a Offenbach a ver el museo donde Franz trabajaba, pero el tiempo no le alcanzó.
        —Una se entretiene caminando y mirando, y cuando viene a ver ya el tiempo se le fue. Pregúntenle a Franz. Allá el tiempo se va más rápido.
        Sí. Se le puede preguntar a Franz, pero aquí nadie habla alemanz. Y Daila Dailena está hablando otra vez de lo mismo, de cuántas mercancías se pueden comprar en esas tiendas, de cuántos mercados y lugares finos y cuántas formas de gastar el dinero.

domingo, 17 de marzo de 2024

Los lobos......Emerio Medina

Foto: Paco Luna, Casa de la Música, Miramar

La idea de ver lobos marinos me gustó desde el principio. Patricia los mencionó en la calle Sarandí cuando almorzábamos juntos en una mesa al aire libre y el sol de la primavera naciente me calentaba la cara. Lo dijo con entusiasmo, como si se alegrara de ser la primera en darme una información interesante. Por la forma en que habló, me quería sorprender. O quizá buscaba un tema de conversación para el resto de la tarde, algo que estuviera lejos del protocolo de esos días, con tanta gente hablando de su trabajo y tratando de quedar bien ante un público exigente.
       Ella masticaba su asado con desgano y bebía el refresco en tragos espaciados. Al final puso a un lado la carne y se limitó a probar las papas fritas y la ensalada. Sacó una manzana del bolso y la mordió con deseos, pero se quedó mirando lejos, hacia la plaza de Maldonado, hacia algún punto impreciso entre la estatua de Artigas y el lumínico de la tienda. Pensaba en algo, o parecía estar pensando. Acercaba la fruta a la boca y chupaba el jugo antes de dar otra mordida. Dejaba que los labios recorrieran un amplio espacio sobre la corteza roja y en un impulso lento arrancaba un pedazo minúsculo con los dientes, lo hacía resbalar sobre la lengua un tiempo largo y masticaba con calma, como si no tuviera el apuro mínimo, ni la menor idea del tiempo o el lugar donde estábamos.
         Sólo interrumpía el acto maquinal de saborear la fruta para arreglarse la bufanda alrededor del cuello. La prenda oscura hacía contraste con su rostro pálido y se empeñaba en rodar sobre el antepecho del abrigo para dejar al descubierto una parte del cuello delicado y blanco. Ella acercaba la mano, devolvía la prenda a su lugar y masticaba la fruta sin mirarme ni decir una palabra. Después miraba lejos sin siquiera molestarse con el ruido que yo hacía al tragar la carne, ni con mi rudeza tropical de mondar los huesos hasta dejarlos pelados, ni con la poco delicada costumbre de chuparme los dedos y limpiarme los dientes con las uñas a la vista de todos.

martes, 23 de enero de 2024

La propuesta......Emerio Medina

Foto: Paco Luna, Urbanas, La Habana (Cuba)

El problema, Carmen, es el tiempo. No el ritmo, como mucha gente cree. El ritmo siempre está ahí. Me llega en el sonido acompasado, metálico, de las ruedas del tren. El metal corriendo sobre el metal, comiéndoselo, desgastándolo con ese golpeteo que no termina nunca. Un bamboleo que llega a ser agradable. Con un poco de imaginación tengo el ritmo. Llega uno a olvidar el hambre y el calor. Sólo las ganas de fumar y ese susto por dentro. El salto en el estómago. La incertidumbre. Todo eso forma parte del ritmo. El tiempo no. El tiempo se alarga y se pierde en la monotonía de las horas. El tiempo siempre es demasiado. Ya son dieciocho horas en el tren.
           Las ferromozas dicen que ya estamos llegando. Sólo queda esperar. Y espero. Duermo. Me hundo en el asiento duro y trato de recordar cualquier cosa. El pueblo allá. El tren pasando por la noche. Las luces de los vagones. El brillo en el aluminio de las ventanillas. La gente mirando, despidiéndose. La gente se equivoca, Carmen, siempre se equivoca. La gente poco sabe cómo es que funciona todo. Se dejan llevar por apariencias, por cosas que se imaginan o que oyeron decir, y uno tendría que explicar demasiado. O quizá debería uno callarse y dejar que piensen lo que quieran. Seguro todo sería mejor así, sin aclarar las cosas. Sin dar explicaciones ni rendir cuentas a nadie. Que lo vean pasar a  uno  y  se queden  hablando.  Son

jueves, 14 de diciembre de 2023

Nueva York, el mangle, el filo del hacha......Emerio Medina

Los cuentos y novelas de Emerio Medina son hijos naturales de la Resistencia. No hay que buscar mensajes en ellos porque la libertad no se impone ni se mendiga, se propone y vuela, no favorece a la línea recta de ninguna ideología porque las contiene a todas. Y llegado el caso, cada lector o lectora sabrá dónde le duele y por qué algunos dolores tienen diagnósticos y otros no.
U. R. OLIVERO, Crítico y escritor

Foto: Paco Luna, Retratos, La Habana (Cuba)
Ya el ciclón azotaba cuando llegamos a la costa. Un cierto olor de peces muertos subía desde los mangles zarandeados por el viento, se esparcía sobre los riscos de diente de perro del acantilado y más allá, sobre la costa baja de la ensenada donde los cangrejos esperaban la noche para salir a cazar. Pero el viejo dijo que olía a sábanas limpias colgadas al sol y a mujeres recién bañadas, y después siguió hablando solo y se rió, y amonestó a alguien inexistente con el índice apuntando al aire.


Lo conocí una noche de llovizna en los solares pobres de Arroyo Blanco, junto a la glorieta de la reencarnación que habían pintado con lechada para una fiesta del vecindario, a donde llegué con veinte pesos en el bolsillo buscando una mujer que me cobrara menos. Pero soplaba el viento del sur que vira al revés la sangre de las mujeres. Las putas no salieron esa noche porque creían en supersticiones de trenes descarrilados y hombres lobo de mirada hambrienta que habían llegado desde Oriente disfrazados de buitres y conejos en los grandes camiones cargados de chatarra. Sólo conseguí cansarme los pies y una vasta desolación en las entretelas del estómago, y me senté en un banco de la terminal con los veinte pesos inútiles y con dos cigarros que amenazaban con despegarse por el efecto del aire  húmedo.  El  viejo  se  me  sentó  al  lado  y  se  presentó  como  inspector  de

martes, 7 de noviembre de 2023

Segunda cama abajo......Emerio Medina

Foto: Carolina
Estaba mareado. Desde el primer momento sintió la pesadez en el estómago. Las ondulaciones del mar lo habían convertido en un espectador pasivo de todo lo que pasaba a su alrededor. Las nubes bajas dibujaban formas caprichosas. La luna brillaba por encima, colgaba como un gran foco suspendido en el cielo. Las estrellas estaban más allá, lejanas, inalcanzables. Podía contarlas, y quería hacerlo. Era tan fácil desde el mar. Sólo levantar los ojos y dejar que las estrellas se contaran solas. Cuántas habría. Seguramente muchas más de las que se veían desde tierra. Miles de puntos brillantes sobre el fondo negro. Millones, quizá. Tenía todo el tiempo del mundo para contarlas bien. Para diferenciarlas y repasar cada punto brillante y memorizar su posición. Ahora, contando las estrellas desde el mar, tenía todo el tiempo. Pero la sal del aire lo obligaba a mirar con los ojos entrecerrados. Le lagrimeaban cuando miraba el cielo y las fosforencencias de las olas. Se los frotaba con las mangas de la camisa, y era peor.
       Los vómitos habían llegado después. Se oprimía el estómago con las manos apretadas sobre el vientre. Trataba de mantener la cabeza en alto para no marearse por completo. El bote se balanceaba entre el tuc-tuc-tuc del motor y los golpes de las olas en los costados. Bajo las tablas de la popa se podía sentir el borboteo del agua por el empuje de la hélice. No sabía mucho de botes, pero estaba claro que la hélice giraba en algún lugar bajo la popa.

jueves, 14 de septiembre de 2023

Emerio Medina vuelve a ganar el Premio Julio Cortázar...Jordi de Miguel

“Yo leo para recibir puñetazos en el cráneo y aturdirme los sentidos”

Emerio Medina
“La figura del hombre se recortaba contra la fronda verdeazul del tamarindo. Era alto y seco, de cabello entrecano y barba corta bien cuidada. Llevaba espejuelos de graduación media y un portafolio en la mano. A pesar del calor de la mañana vestía corbata oscura y camisa de mangas largas. Hablo en tono bajo, pero audible. Su voz atemperada se oía muy bien sobre el ruido de la calle.
         »—Mi nombre es Andrés Martínez. Vine a leer sus manuscritos. Antonio Alba me habló de usted.
         »Yo encogí los hombros y él retrocedió un paso.
         »—No me diga que no conoce a Antonio Alba.
        »Media ciudad lo conocía. Medio país, quizá. Seis meses atrás asistí a la presentación de un libro suyo en la Unión de Escritores. Después de la conferencia me senté bajo los ficus del jardín y hundí los ojos en un vaso de ron. Cuando levanté la mirada, Antonio Alba estaba junto a mi mesa. Pidió permiso, se sentó a beber una gaseosa y no hablamos. ¿No hablamos? ¿De verdad no hablamos? Bien, él hablo. Algo dijo. Algo preguntó. No pude recordar qué. No era importante. Pero la mención de un autor tan conocido sirvió para que el extraño entrara a mi casa.
         »—No hay muchos como yo —se aflojó la corbata, apoyó los codos en los brazos del butacón y adelantó la cara—. Mucha gente ha creído ver en esto su oportunidad de hacer dinero. Yo busco otra cosa. De hecho, no cobro por leer manuscritos. No podría cobrarle nada a usted.
        »Un lector experto debe ser visto como una gran oportunidad. Pero podía ser un falso agente literario, un plagiario, un estafador, un ladrón. Pregunté por qué deseaba leer mis manuscritos.»

sábado, 24 de junio de 2023

Café bajo sombrillas junto al Sena......Emerio Medina

Foto: Emily
Y enseguida supo el extranjero que esa era la mujer que buscaba aunque el mulato que proponía puros cubanos originales a buen precio señor estuviera hablando de una prima que tenía aquí mismo en la otra cuadra esta misma noche usted verá y hacía un esfuerzo por desviarle la atención por obligarlo a mirar hacia otro lado por quitarle del campo de los ojos esa visión de la muchacha que llevaba horas caminando y se había detenido un tiempo suficiente junto a la barra de un café al aire libre en la calle Obispo bebía un refresco una gaseosa la primera del día la única después de tanto rato bajo el sol hurtando el cuerpo esquivándose de las miradas peligrosas eludiendo a los policías que hacían sus rondas en la acera y ella sólo podía esgrimir un trozo de silencio una sonrisa para todos una manera de observar el mundo desde un ángulo difícil a veces con el brillo limpio abierto centelleante de las pupilas que absorben y devuelven sin vacilación y a veces con el velo opaco tenue imperceptible de los ojos que se han cansado de mirar pero la pose limpia y la esbeltez de la figura avisaban de una conversación inevitable los zapatos de tacón alto y el vestido tan fino y ajustado avisaban de algo también la cartera de cuero sólo podía contener los accesorios indispensables cuando ella se corrió a un lado para dejar pasar a los chiquillos que jugaban a los buenos y a los malos al policía y al ladrón al bandido y al héroe el extranjero entendió que el momento era bueno sólo desprenderse del mulato que seguía hablando de una prima tan joven y tabacos de marca de primera calidad señor podía decir que el negocio no le interesaba en realidad lo dio a entender lo dijo en esa forma clara no me interesa no quería complicarse el primer día de estancia en la Isla sólo apartarse del mulato llegar hasta la barra y hacer un movimiento con la mano para que la muchacha entendiera ella entendió

domingo, 23 de abril de 2023

De común acuerdo......Emerio Medina

                                                                                                   ¡Feliz Diada de Sant Jordi y Día Internacional del Libro!

Foto: Linda
—Ponte cómoda —dijo el viejo cuando la muchacha se mostró indecisa.
         Después se alejó hacia la puerta. Se detuvo en el vano y la miró desde allá. Evaluó la figura grácil que aparecía recortada contra el fondo blanco de la pared. Movió la cabeza en un gesto de aprobación y salió del cuarto.
        La muchacha se sintió mejor al quedarse sola. Se sentó en la cama y apoyó las manos en el colchón. Se quedó mirando la pared recién pintada. La luz intensa de los bombillos ahorradores permitía ver cada detalle. Podían ser brochazos dados con apuro. Lagunas que delataban el mal trabajo del pintor. La muchacha entendió que el viejo había pintado la pared por mano propia. Lo imaginó subiéndose a una silla, sosteniéndose con dificultad, con miedo a perder el equilibrio y partirse las caderas y los brazos. Sabía de personas en edad avanzada que se caen de una silla y se parten los huesos. Había oído de gente vieja que resbala en el baño, o tropieza sin querer, o se deja arrastrar por un impulso y en un descuido cae al suelo y termina sentada en una silla para siempre. Sonrió pensando que el viejo era demasiado viejo.

domingo, 12 de marzo de 2023

El nombre......Emerio Medina

Foto: Mihaela Noroc, El atlas de la belleza, La Habana (Cuba)
… Pero el nombre se había quedado rebotando en las paredes. Rufino Leyva lo oyó descolgarse desde el techo y reptar por el piso de tierra. Y lo oyó más tarde, bajo la almohada, cuando trataba de dormirse por cuarta vez...
       Para entonces habían vuelto a crecer las cañas. El agua de las últimas lluvias de diciembre se empeñó en arrastrar todas las sales de la tierra, y en la brisa flotaba el olor dulzón que los cañaverales maduros dejaban caer sobre las guardarrayas. Los hombres eran escuálidas aves amarillas saltando entre los camellones del camino húmedo. Acompañaban el tabaco y el morral con el tintineo de las cantimploras de aluminio. Pronto el humo de los tabacos terminó por barrer los olores de hierbas que subían en remolinos invisibles, y el aire se fue llenando con las imprecaciones y el griterío de los macheteros. Pancho Cervera aspiró el aire sobre el tallo más próximo y suspiró con fastidio.

domingo, 29 de enero de 2023

Camino de cabras......Emerio Medina

Foto: Dolly Sexy
Por estos montes no se puede andar de noche sin haberlos recorrido primero a la luz del sol. No sepuede caminar seguro sobre estas piedras resbalosas, estos roquedales traicioneros de serpentinas se deshacen cuando el pie no asienta bien. Solo descuidarse un poco y el pie resbala sobre las puntas de las rocas. Porque ahora todo es bajada. Bajada de tresmil metros. Dice Camilo que hay más. Y yo digo que hay seismil por la carga que llevo sobre los hombros. Son cien libras de café. Tresmil metros de bajada por este camino de serpentinas resbalosas con cien libras de café sobre la espalda. De noche. Vamos con la vista baja para adivinar los huecos. Para recordar dónde están y no partirnos un pie. Y para cuidarnos de las zarzas. Ya cuántas veces nos hemos ensartado en las espinas, como peces. Pero no somos peces. Vamos bajando desde los cafetales. Vamos a pie, con miedo a resbalar en estas piedras sueltas del camino. Vamos saltando desde arriba, esquivando las espinas de las zarzas. Bajamos como los chivos por estos roquedales, pero no somos chivos. Somos nosotros. Vamos bajando cargados de café por este camino de cabras. Café robado. Uno pudiera pensar que nada bueno nos espera. Uno  pudiera pensar eso. Pero vamos juntos. Camilo y yo vamos delante. Desde acá vemos las luces del pueblo y nos detenemos a esperar.

domingo, 18 de diciembre de 2022

Mariela......Emerio Medina

"Este es un cuento de mis inicios. Debe ser el cuarto o quinto que escribí...", nos revela Emerio Medina. "Y me siguen gustando las imágenes que logré construir." Imágenes y situaciones que suelen pasar inadvertidas para el observador común, añadimos nosotros, pero que bajo la mirada lúcida de un escritor de raza, nos muestran al desnudo un país (Cuba) y una época. "Mariela" se publicó en 2007, dentro del libro de relatos Rendez-vous nocturno para espacios abiertos (Ediciones Holguín), y su autor ha tenido la gentileza de revisarlo casi 16 años después especialmente para l@s lector@s de Litteratura. Para celebrar la entrada en el Año Nuevo 2023 por anticipado, hoy os ofrecemos en exclusiva esta nueva versión corregida de "Mariela".

 
Foto: Paco Luna, Kenia
Hay un camión en la terminal, es de los grandes, transporta pasajeros entre Holguín y Mayarí, entre Mayarí y Holguín. A veces carga sal y mercancías, o hace algún tráfico ilegal. Si alguien lo paga bien, llevará alguna mudanza, o puercos cebados, no importa que se pegue el mal olor. Siempre habrá quien lo lave, el chofer pagará. Nadie sabrá de dónde sale ese tufo. Culparán al vecino de asiento. La gente lleva cada cosa en los bultos. 
          Es un buen camión. Está listo para seguir haciendo el viejo cuento bajo la lluvia, o al sol, en viajes de vira y bota en las carreteras interminables de Oriente. Un día llegará también hasta Moa, regresará con las ruedas y el chasis manchados de polvo rojo, el chofer no podrá negar que estuvo allá. Vendrá lleno de pasajeros cargados con pesados bultos de aceite de coco y bolas de cacao, se detendrá por el camino, recogerá más gente y más bultos. Alguien protestará, aquí no cabe más nadie, qué se piensa el chofer. Él dirá que se aprieten, ahí caben cuatro o cinco más, el camión está hecho para eso, qué se creen ustedes, no voy a dejar a esta gente, ellos también tienen derecho. Llegarán al destino, guajiros de mierda, les haces el favor y ninguno viene a agradecer. 

domingo, 6 de noviembre de 2022

El dolor y la desolación de la Cuba profunda......Jordi de Miguel

“Os Fantasmas de Ferro”, de Emerio Medina, se publica en portugués 

Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, 
                                                                                 que nada habría… al otro lado

JUAN RULFO, Nos han dado la tierra (“El llano en llamas”)


Portada de "Os Fantasmas de Ferro"

Por fin llega hasta l@s lector@s portugues@s Los fantasmas de hierro
—traducido y publicado por una editorial de Lisboa con buen olfato y nombre homérico: “Guerra e Paz”—, una obra imprescindible, destinada a convertirse en todo un clásico de la literatura en español —si no lo es ya—; del mismo modo que su autor, el cubano Emerio Medina, buen amigo y colaborador habitual de nuestro blog, está llamado a ser uno de los escritores que se citarán junto a los grandes maestros del boom latinoamericano. ¡Queda Escrito!
         La acción de la novela transcurre en Preston (la actual Guatemala), en el Oriente de Cuba, un pueblo paupérrimo y maldito desde que se cerró el viejo ingenio azucarero a principios de los años 90, que dejó en la calle —directa o indirectamente— a cinco mil personas; y al que ya no llega el tren de veinte vagones. Ahora sólo quedan las ruinas, como símbolos de la antigua grandeza perdida: el armazón de hierro de la central, junto a dos viejas locomotoras sin motor que ya no volverán a pitar, olvidadas en una explanada propicia para los encuentros de amantes clandestinos; y las líneas férreas oxidadas entre las que crece la maleza, que atraviesan un pueblo de calles mal parcheadas con caliche blanco, todo ello pudriéndose bajo el inclemente sol tropical.

domingo, 25 de septiembre de 2022

El martillo y la hoz......Emerio Medina

                                         La pantera y su zarpazo al astuto estalinismo que ha usurpado y castigado, 
                                                      durante más de seis décadas, el libre flujo de las ideas con ventanas.            
U. R. OLIVERO, Crítico y escritor

Foto: Paco Luna, Casa de la Música, Miramar
Comunistón, le dijo Fello. Por lo del martillo y la hoz colgados en la pared de la sala, cruzados como en la bandera, en simetría perfecta sobre el fondo azul opaco. Y a él no le importó que le dijeran comunista. Que se rieran, si querían, pero no iba a renunciar al placer de contemplarlos, no le importaba que le dijeran ruso, o comemierda, que para Fello era lo mismo, y para los otros también, los amigos de siempre.
          Fello preguntó de dónde había sacado esos hierros, y él dijo que compró el martillo en la calle, pero no habló de aquella mañana de domingo, cansado después de una noche sin sueño, con Sandra desnuda en la cabeza. Había dicho el vendedor que era un martillo con historia, de los que ya no vienen, dos libras de acero bien moldeado con su cabo de madera liso, dijo el vendedor que tan antiguo como el acero mismo, que mirara la buena condición y le tomara el peso, buen martillo que era ese, y el precio no era malo. Y lo compró por eso, porque gustaba de las cosas antiguas, y no por otra cosa. Y de la hoz habló también porque a Fello le parecía cosa rara. Un martillo estaba bien, aunque antiguo, pero era familiar a Fello y a los otros. La hoz, en cambio, no era cosa conocida, salvo quizá por la bandera comunista, y él explicó que la compró también. En una tienda, dijo, un viejo que vendía cosas raras, antiguas decía, cencerros de cobre y utilería extraña, como el mismo caso de la hoz, objeto poco útil, raro podía decirse, que a la vista ofreciera un brillo curvo, temible por el filo y por la forma misma, peligroso quizá. Había dicho el viejo de la tienda que lo daba en buen precio si se atendía a su condición de reliquia usada hacía mil años por los druidas para cortar el muérdago, para las iniciaciones decía, y él preguntó riendo si no lo usaban acaso para cortar cabezas, por lo de la forma, y el viejo dijo que sí, que se podía cortar fácilmente un cuello ancho, de un solo tajazo se iban al suelo el cuello y la cabeza,  y  después  la

sábado, 9 de julio de 2022

La prueba......Emerio Medina

Foto: Paula Arnal Uribe, Niños tirando piedras
Ahora,  cuando  estás  aquí  preparándote  para  esa prueba de Historia, es bueno que me siente aquí para contarte.
Es bueno que te diga todo esto, así podrás concentrarte bien y olvidar a esa muchacha del aula que te miró sonriendo cuando salían de la escuela. Olvidarás aquel momento en que ella estaba sentada y miraba hacia otra mesa. Eso no te gustó. En la otra mesa estaba ese muchacho que pintaba bien en el papel y decía ser amigo tuyo, y ahora ya no lo es porque no quieres que lo sea.
Ahora ya no puede ser tu amigo.
No es como antes, como el tiempo en que se iban los dos hasta la orilla del mar y tiraban piedras a las olas. Veían romperse el agua con toda esa espuma blanca, y se reían ustedes dos, y regresaban juntos por el camino de arena.
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