Finalista del V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato
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Foto: Pawel_Czaja, Madre e hijo en el cementerio (istockphoto.com) |
Se llama José Andino, como su padre. Acaba de cumplir los siete años y ahora el bus escolar lo lleva de la escuela a la casa de los abuelos. Ya no vuelve a su hogar, como acostumbraba, sino hasta la hora en que Elisa, su madre, va por él. En la escuela, José aprende el alfabeto. La m con la a es ma, dice la profesora ante la pizarra. Luego él ya está en la casa de los abuelos, donde las tardes parecen detenidas en medio de un silencio oscuro que se propaga en todas las direcciones. Allí, José recorre pasillos largos, combados, estrechos, sube peldaños acaracolados y cae en recámaras empolvadas. Su madre solamente le ha dicho que su padre volverá de la capital con un regalo de cumpleaños y entonces él ya no tendrá que regresar donde los abuelos. José, por su parte, cuando está a punto de perder la calma en medio de la oscuridad, escucha, nervioso, los tacones de su madre golpeando contra una acera lejana. Apenas ella atraviesa el umbral, el niño se deja envolver por el aroma dulzón que rodea ese cuerpo carnoso al que se aferra con todas sus fuerzas. Entonces ambos salen de la casa de los abuelos, dispuestos a caminar de vuelta a casa entre calles que se estiran bajo un cielo púrpura.