Finalista del V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato
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| Foto: www.freepik.es |
Me quedé mirando a Copes perpleja, normalmente era un perro de no reclamar, miré el reloj: las 19:14. El reproche del beagle de Emma tenía un asidero, debí haber llegado a casa a las 18:18, como todos los días. Dejé que el perro volviera a ladrar. ¿Dónde había estado?... Recordaba haber salido del puesto en la feria a las seis.
Un tercer ladrido me
activó, con algo de dificultad enganché la correa en el collar de
Copes, que saltaba como una marioneta, a veces se parecía mucho a su
dueña. La
vuelta a la manzana solía tardar nueve minutos, pero Copes tenía
grandes necesidades y tuve que apurarlo los últimos metros para no
pasarnos de tiempo.
