Tercer Premio del V Concurso Internacional “Litteratura” de Poesía
Lloran
los álamos la caprichosa cadencia de los días,
implorando
con manos descarnadas
que
eclipsan mi mirada en otro otoño.
Absorta
en esas ramas péndulas,
se
detiene mi sombra bajo un árbol
y
caminamos pie con pie,
jugando
al escondite con las nubes.
Se
extravía y regresa como las golondrinas.
Se
cansa de mi mano y del camino,
pero
es tan mía que ya no me abandona,
y
yo la miro con ternura, con secreta ternura,
sabiendo
que algún día dejará de seguirme.
