Finalista del IV Concurso Litteratura de Poesía
y el horizonte está borroso.
Nuestra conversación se difuminó
y se hundió poco a poco,
y también su
recuerdo, como un barco de papel.
Sólo queda un tenue olor a humedad,
a musgo en la
pared.
Interrogantes llenos de sudores fríos, de escombros
de partículas de
rubíes hechas polvo.
Partituras que nadie escuchará nunca, porque
aquella guitarra está
alquilada a los que mandan.