Finalista del II Concurso Litteratura de Poesía
¡Qué pena que nadie nos fusile al alba!
Nadie se preocupa por la caducidad de las margaritas.
Da igual que crezcan leales en psiquiátricos u orfanatos
o en sitios abyectos como macetas o parques públicos.
Ocurre lo mismo con farolas o semáforos,
que crecen entre adminículos de piedra y asfalto.
Nadie se preocupa por lo sustancial,
como a dónde van los besos de los adolescentes
y dónde está el joven que ahora sostiene la mirada
de este viejo
al otro lado del espejo.
¡Qué pena que nadie nos fusile al alba!
Manué,
qué pena que nadie nos fusile al alba.
ROBE INIESTA
qué pena que nadie nos fusile al alba.
ROBE INIESTA
Da igual que crezcan leales en psiquiátricos u orfanatos
o en sitios abyectos como macetas o parques públicos.
Ocurre lo mismo con farolas o semáforos,
que crecen entre adminículos de piedra y asfalto.
Nadie se preocupa por lo sustancial,
como a dónde van los besos de los adolescentes
y dónde está el joven que ahora sostiene la mirada
de este viejo
al otro lado del espejo.
