![]() |
| Foto: Paco Luna, Casa de la Música, Miramar |
La idea de ver lobos marinos me gustó
desde el principio. Patricia los mencionó en la calle Sarandí
cuando almorzábamos juntos en una mesa al aire libre y el sol de la
primavera naciente me calentaba la cara. Lo dijo con entusiasmo, como
si se alegrara de ser la primera en darme una información
interesante. Por la forma en que habló, me quería sorprender. O
quizá buscaba un tema de conversación para el resto de la tarde,
algo que estuviera lejos del protocolo de esos días, con tanta gente
hablando de su trabajo y tratando de quedar bien ante un público
exigente.
Ella
masticaba su asado con desgano y bebía el refresco en tragos
espaciados. Al final puso a un lado la carne y se limitó a probar
las papas fritas y la ensalada. Sacó una manzana del bolso y la
mordió con deseos, pero se quedó mirando lejos, hacia la plaza de
Maldonado, hacia algún punto impreciso entre la estatua de Artigas y
el lumínico de la tienda. Pensaba en algo, o parecía estar
pensando. Acercaba la fruta a la boca y chupaba el jugo antes de dar
otra mordida. Dejaba que los labios recorrieran un amplio espacio
sobre la corteza roja y en un impulso lento arrancaba un pedazo
minúsculo con los dientes, lo hacía resbalar sobre la lengua un
tiempo largo y masticaba con calma, como si no tuviera el apuro
mínimo, ni la menor idea del tiempo o el lugar donde estábamos.
Sólo
interrumpía el acto maquinal de saborear la fruta para arreglarse la
bufanda alrededor del cuello. La prenda oscura hacía contraste con
su rostro pálido y se empeñaba en rodar sobre el antepecho del
abrigo para dejar al descubierto una parte del cuello delicado y
blanco. Ella acercaba la mano, devolvía la prenda a su lugar y
masticaba la fruta sin mirarme ni decir una palabra. Después miraba
lejos sin siquiera molestarse con el ruido que yo hacía al tragar la
carne, ni con mi rudeza tropical de mondar los huesos hasta dejarlos
pelados, ni con la poco delicada costumbre de chuparme los dedos y
limpiarme los dientes con las uñas a la vista de todos.
