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| Foto: Sandra Barcelona |
Hoy será mi noche, definitivamente lo es. A mis cincuenta años, aún soy una mujer atractiva y deseable. Ahí en el espejo vive la otra, la positiva, la que me ama más que yo a mí misma, la que siempre me mira con buenos ojos, la que nunca ve mis defectos. Ella me devuelve una mirada alegre, chispeante, que me recuerda que soy hermosa. Escribo sobre mi rostro reflejado en el espejo: “linda”, y me premia con una sonrisa esplendorosa.
















