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sábado, 7 de julio de 2018

Autoretrato ajeno......Alberto Bejarano

Foto: Humphrey Bogart
Una travesía por el río San Juan
una peregrinación solitaria en un desierto 
guajiro
una lluvia de 4 de abril nocturna
el último cigarrillo de Humphrey Bogart o de
Serge Gainsbourg
una sonrisa disimulada de Jane Fonda
un abanico del anticuario Errata
un dado de Dostoievski
un ventrílocuo borracho
un cachito de aire de Jimbo
una zapatilla de Ariel Ortega
un trago de zamba servido por Eduardo
                                                               Falú

sábado, 19 de octubre de 2013

Primero estaba la lluvia (Homenaje a Tomás González)......Alberto Bejarano*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Portada de Primero estaba el mar
Empezó a pasar sus mañanas en la sala de espera de la Biblioteca José Manuel Arango de Bogotá, a veces leía los diarios gratuitos que dejaban sobre las mesas otros tipos como él (¿como él?) o se ponía a llenar crucigramas que recortaba de revistas recicladas, o simplemente se quedaba dormido hasta que llegaba un vigilante y tenía que irse a dar una vuelta por las salas de la biblioteca. Al menos de allí no podían sacarlo tan fácilmente. Era uno de los pocos lugares cubiertos en los que podía sentirse como en casa, y a la vez, conservar la esperanza de hablar con alguien. El tema era lo de menos. La compañía era lo más importante para él. Sólo el que conoce la experiencia de la intemperie sabe lo que es esto. Pompilio lo sabía. Era uno de esos pensionados
―sin pensión― que ya no tenía amigos de su generación, de esos que no habían hecho familia ni fortuna. No había sido un emprendedor ni un inversionista. Todo lo había hecho a plazos, sin pensar en el futuro, sin guardar nada, pero sin deberle nada a nadie. No había cambiado mucho a lo largo de los años, ni siquiera en su facha. De su tiempo de actor había guardado un vestuario variado que le permitía ser el mismo sin tener que aparentar lo contrario. Ya pocos lo recordaban, aunque de vez en cuando alguien se le acercaba y le preguntaba si no se habían visto antes, leve reminiscencia de viejos papeles-pegados que a nadie importaban, ni siquiera a él. Hacía tanto tiempo que se había desvinculado de su medio... Había renunciado a todo y no se había dejado tentar por la televisión ni por el jet-set a la criolla, a pesar de que, como le decían, “pinta no le faltaba”. No hizo carrera como director ni como mánager ni se volvió escritor. Le hizo quite a la fama sin despeinarse.
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