Finalista del II Concurso Litteratura de Relato
Tres botellas de sidra en Van Dyck antes de preguntarnos "¿qué hacemos ahora?", y proponer un piso. Fumando en la puerta se decidió que el mío, por cercanía y cosas de esas. Subimos por el lado de plaza de toros, Jules todavía insistiendo en que me sentía muy frío. Me retuvo del brazo frente al conservatorio y me besó en la boca, sus brazos por encima de mis hombros. Le negué la lengua, le dije que estaba enfermo, tosí alguna vez, aclaré la garganta haciendo un esfuerzo. Lo cierto es que la había besado tanto en el rellano del edificio de Elisa la noche de Eurovisión. Nos habíamos besado hasta agotar el repertorio, hasta fijarme en otras cosas. La desnudé a medias en las escaleras, pero insistió en la incomodidad de la inclinación, del piso cerámico tal vez demasiado frío contra las nalgas.
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| Foto: www.belelu.com |
