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sábado, 21 de noviembre de 2015

"Recuerdos de otro": Santiago Clément publica su primer libro de cuentos

Portada de Recuerdos de otro
La editorial Troquel (Argentina) acaba de publicar Recuerdos de otro, el primer libro de cuentos de Santiago Clément, un autor novel pero viejo amigo y seguidor de nuestro blog, que fue el primer finalista del I Concurso Litteratura de Relato hace ya dos años (¡cómo pasa el tiempo!). El libro reúne catorce cuentos, todos ellos enmarcados en el difícil género de la literatura fantástica, y muchos de los cuales han obtenido diferentes reconocimientos en concursos de Argentina, España, Chile, Colombia y Cuba, y han sido publicados en antologías y revistas literarias; entre ellos, cómo no, el excelente El rostro de Dios en Litteratura. 
        El prólogo, escrito por el crítico literario Horacio Semeraro (recientemente fallecido), destaca: "Un cuento es una obra de ficción. Pero al famoso postulado de Julio Cortázar de que 'el cuento debe (por su remate) ganar por knockout mientras la novela lo hace por puntos', Santiago Clément parece haberle encontrado un modo de cumplir con la consigna, pero desde su estilo personal. La mayoría de ellos alcanzan un final contundente y asombroso, pero desde una expresión poética —lo que no es mérito menor— con comienzos, desarrollos argumentales y finales reconocibles, como señalaron y solicitaron varios maestros del género, entre ellos Enrique Anderson Imbert. O como de hecho son los cuentos de Jorge Luis Borges, Marco Denevi o de Allan Poe."

martes, 31 de diciembre de 2013

El vendedor de parábolas......Rosa Llobregat*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Bajo un gran rótulo en luces de neón, se extiende la consigna del próspero negocio familiar: “Una parábola es suficiente para hacer o deshacer la fortuna de un hombre”, citando a Sófocles, el gran filósofo y poeta trágico griego. En la puerta de cristal puede leerse: Confeccionamos parábolas a su medida, parábolas por encargo, parábolas para llevar, parábolas recién hechas.
         Suena la campana de la puerta y Tomás y María se apresuran a descender del almacén para ofrecer su mejor sonrisa al primer cliente del día.
  —No salgas, María, sólo es el bobalicón de tu hijo. ¿Por qué no estás en el colegio?
      —La profesora me ha enviado a casa por no llevar hechos los deberes de lengua.
         —¿Pero cómo que no has vuelto a hacer tus deberes? Ayer me dijiste que estabas estudiando, ¡me diste tu parábola!
         En ese momento, entra el primer cliente.
         —Buenos días, señor, ¿qué se le ofrece?

sábado, 21 de diciembre de 2013

Las sombras del Cabaret......Sebastián Serrano Silva*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: Josef von Sternberg, El ángel azul
La vio por primera vez una noche de juerga con la gente del estudio, después de unas cuantas cervezas terminaron en el cabaret que ya se estaba haciendo famoso por su leyenda: Ángel Azul, la mujer que congela el corazón de todos los hombres de Berlín. Su belleza era impresionante, su sensualidad erizaba la piel, sus ojos azules eran devastadores, su boca era fuego que quemaba con chispas de pornografía. Verla en el escenario era reunir todo el deseo, el erotismo, las potencialidades, el deleite y la imposibilidad. Después de esa noche estuvo toda la semana pensando en ella, su imagen flotaba por la habitación entera, incluso se esforzó para recordar su olor y sus gestos. Unas cuantas noches de insomnio lo convencieron de que tenía que volver a verla. Día tras día, ahí estuvo en primera fila, observando sus piernas, sus brazos, su pelo rizado de oro, su cuello, su cuerpo y, cómo no… su rostro maldito de Ángel Azul. El domingo no supo qué hacer cuando, parado a las puertas del cabaret, se enteró de que esa noche no vendría.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Mickey y Minnie......Jesús Grisaleña Galdos*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

“¿Por qué? ¿Por qué?”, me preguntaba y se preguntaba entre sollozos la madre de Peter. Y yo me limitaba a abrazarla y a llorar con ella.

         “¿Por qué?” Su mirada buscaba en mis lágrimas una respuesta sincera. “Peter era feliz”, traté de tranquilizarla, “y quería que todo el mundo lo fuera. Que nosotros lo fuéramos...”
         Esa afirmación, que calmó de algún modo la angustia de la madre de Peter, me sirve a mí también de consuelo en ocasiones, pero, a pesar de todo, no logro evitar preguntarme a mi vez: “¿Por qué? ¿Por qué no hice más para impedirlo?”.
         Y no hallo respuesta.
Peter y yo éramos amigos. Ambos trabajábamos como Mickey y Minnie en el parque Disney World de Orlando. Pero había una gran diferencia entre nosotros. Lo que para mí era un trabajo, para él era su vida. Porque Peter era Mickey, se sentía Mickey y era feliz en el papel de Mickey. En cambio, Minnie era para mí sólo una salida momentánea, un trabajo mal pagado y, en cierto modo, la prueba de mi fracaso. Yo había hecho periodismo en España y había cruzado el charco para aprender inglés, mientras fregaba platos en una pizzería o hacía de canguro ocasional. Trabajar de Minnie en Orlando era un ligero y momentáneo alivio, pero estaba muy lejos de mis aspiraciones y de mi verdadera vocación de periodista.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Más allá del tiempo......Vicente Montemayor Cantú*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Dibujo de Romina Guerra Álvarez, Rubén Darío
Todo fue la curiosidad de hojear aquel viejo libro de páginas biliosas, que tenía tantos años descansando en mi anaquel, para que de su interior saltara la pequeña tarjeta amarillenta, casi tan añeja como las vetustas hojas del volumen. La alcancé, curioso, en el suelo y su escritura me trasladó fugazmente a otro lugar en el tiempo.
Contenía una poesía. Un breve y sentido poema de amor que alguien, un hombre, había escrito mucho tiempo atrás para una mujer de quien estaba ciertamente enamorado. La rima y musicalidad de sus versos, así como su abrasadora esencia, transmitían una profunda devoción. Era un poema de excelente manufactura.
El misterio aumentó cuando le di vuelta y descubrí, en la parte trasera de la tarjeta, un nombre de mujer, escrito con una hermosa y elegante letra cursiva: Laura. Desde ese momento, no pude dejar de pensar en aquel nombre y traté de imaginar a la mujer a quien correspondía. Tendría que ser una bella mujer de ojos verdes, con un rostro enmarcado por un cabello obscuro y largo, que haría resaltar la blancura de su piel y le daría mayor intensidad a su mirada. Eso era lo que mi encendida mente imaginaba.
        Ansioso, examiné con atención la tarjeta amarilla, pero no contenía ningún otro dato. Entonces se me ocurrió que tal vez el libro poseyera algún otro secreto, y así fue: en la contratapa, como escondiéndose de la curiosidad indiscreta del mundo, se ocultaba un número telefónico. Cuando lo marqué, con el temor y la emoción ante lo desconocido, una voz femenina muy juvenil me dijo suavemente: “Hola”. Como no había pensado qué decir, simplemente pronuncié el nombre escrito en la tarjeta con un tono interrogativo: “¿Laura?”.

sábado, 9 de noviembre de 2013

La ventana de Ángel......Elena Ranz Rodríguez*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Siete de la mañana:

Foto: www.es.imagixs.com
         Amanece. La vieja maleta de madera lleva dos días cerrada, en la misma posición, inmutable e indiferente a la mirada de Ángel, su dueño. Mientras, él se entretiene desgarrando la sábana desgastada del primer hostal que encontró entre los callejones sumergidos de la gran ciudad.
         No se ha movido de la cama; no ha podido. El sudor resbala por su frente ennegrecida con los restos del último carboncillo que le queda. Su bloc amarillento reposa junto a él, sobre la colcha. Dentro del cuaderno hay un sinfín de hojas, muchas de ellas sueltas y envejecidas, en las que aparecen esbozos de caras sonrientes, infantiles y adultas, algún octogenario y, sobre todo, la repetición de un mismo boceto. El mismo rostro inacabado una y otra vez.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Las noches llenas de fantasmas......Álvaro Walter Calafat*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: Fritz Haber
Con las bombas de Hiroshima y Nagasaki volvieron las pesadillas; como si él hubiera piloteado los bombarderos, como si al pie del memorándum que ordenó aquella atrocidad hubiera quedado el inconfundible trazo de su firma. Entonces, los juicios de Nuremberg comenzaron a revelar la matanza en las cámaras de gas, los hornos repletos de cráneos y huesos, los cadáveres amontonados en las fosas que el fin de la guerra dejó abiertas. En una sala de cine tuvo que cerrar los ojos ante el lento recorrido del noticiero por las almas y los cuerpos rotos de los sobrevivientes. De pronto, han llegado un par de cartas dando cuenta, ya con toda certeza, de familiares y amigos muertos en los campos de exterminio. Él no sabe, una vez más, cómo merecer la vida que ha continuado en los Estados Unidos, junto a su esposa y tres hijos, luego de abandonar Alemania a tiempo.
Las noches se llenan de fantasmas. Corren los soldados aliados por los campos de Langermarck, huyendo de la nube venenosa que estira el viento, vomitando sangre, torturados por las llagas que devoran ojos, bocas y gargantas. Los que mueren lo hacen después de horribles agonías, o vagando a tropezones, o entrampados en las alambradas, ciegos en tierra de nadie, bajo el fuego de las ametralladoras. De un tiempo para acá, un tren atraviesa de pronto sus sueños, arrastrando vagones donde se apretujan, desorientados y asustados y confiados, los judíos que desaparecerán en los campos de Auschwitz y Oranienburg. Tiene un olor dulzón el humo que sale por las chimeneas y es tanta la ceniza que alguien en Varsovia cree que nieva en abril.

sábado, 26 de octubre de 2013

Pensé en tu lengua......Diego Martín Píriz González*

Finalista del I Concurso Litteratura de Poesía


No sé si será
por tu olor a ropa recién sacada del tendedero
y a champú de quiosco,
por el ruido que haces
al masticar chicle,
y tu peinado
y tu piel o tus zapatos,
que cada dos por tres
me acuerdo de ti.

Por el chicle y el champú y porque no estás.



sábado, 19 de octubre de 2013

Primero estaba la lluvia (Homenaje a Tomás González)......Alberto Bejarano*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Portada de Primero estaba el mar
Empezó a pasar sus mañanas en la sala de espera de la Biblioteca José Manuel Arango de Bogotá, a veces leía los diarios gratuitos que dejaban sobre las mesas otros tipos como él (¿como él?) o se ponía a llenar crucigramas que recortaba de revistas recicladas, o simplemente se quedaba dormido hasta que llegaba un vigilante y tenía que irse a dar una vuelta por las salas de la biblioteca. Al menos de allí no podían sacarlo tan fácilmente. Era uno de los pocos lugares cubiertos en los que podía sentirse como en casa, y a la vez, conservar la esperanza de hablar con alguien. El tema era lo de menos. La compañía era lo más importante para él. Sólo el que conoce la experiencia de la intemperie sabe lo que es esto. Pompilio lo sabía. Era uno de esos pensionados
―sin pensión― que ya no tenía amigos de su generación, de esos que no habían hecho familia ni fortuna. No había sido un emprendedor ni un inversionista. Todo lo había hecho a plazos, sin pensar en el futuro, sin guardar nada, pero sin deberle nada a nadie. No había cambiado mucho a lo largo de los años, ni siquiera en su facha. De su tiempo de actor había guardado un vestuario variado que le permitía ser el mismo sin tener que aparentar lo contrario. Ya pocos lo recordaban, aunque de vez en cuando alguien se le acercaba y le preguntaba si no se habían visto antes, leve reminiscencia de viejos papeles-pegados que a nadie importaban, ni siquiera a él. Hacía tanto tiempo que se había desvinculado de su medio... Había renunciado a todo y no se había dejado tentar por la televisión ni por el jet-set a la criolla, a pesar de que, como le decían, “pinta no le faltaba”. No hizo carrera como director ni como mánager ni se volvió escritor. Le hizo quite a la fama sin despeinarse.

sábado, 12 de octubre de 2013

Las bocanadas de Jeff Bridges......Dacio René Medrano*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: Jeff Bridges en El gran Lebowski, de Joel y Ethan Coen 
Una vez leí una encuesta en la que había que elegir entre vivir sin sexo o sin música. El ochenta por ciento respondió que prefería vivir sin sexo. Todo es música. Podría acostumbrarme al celibato pero no al silencio, me imagino un mundo sin Marilyn Monroe, pero no sin Elvis. ¿Qué clase de lugar sería ese? Creo que tenía ocho o nueve años cuando escuché una canción por primera vez (con conciencia, al menos) y pensé que nada me había hecho sentir así, como si antes de oír música hubiese estado medio muerto. Así es como entiendo este asunto: la música es vida y todos estamos medio muertos. Y Dylan, Hendrix, Lennon y McCartney y Reed y todos los grandes nos elevan un poco para poder vivir a ratos.

sábado, 5 de octubre de 2013

Su nombre......Gonzalo Salesky*

Finalista del I Concurso Litteratura de Poesía

La gaviota ve otro náufrago en la orilla.
Es el segundo que encuentra,
pero ha pasado tiempo.
Ya no recuerda el rostro del primero:
sólo su nombre.

Cada mañana, el náufrago saldrá
desesperado, a buscar otras huellas;
bebiendo agua del suelo,
inventando señales,
perdiendo la esperanza entre gotas de arena.

sábado, 28 de septiembre de 2013

A veces sale un cuento corto......Sam Corcobado Moreno*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

El lugar 
Foto: www.desmotivaciones.es

Un sitio que se esconde de la maleza, del bosque de mis deseos, para contar historias que no volveré a recordar. Una situación vivida que parece poesía en tu boca y se convierte en el instante más repetido de la historia reciente de mi cabeza. Entre los dos estuvimos jugando a las prendas, como los amantes que se desean, bajo el mismo bosque, ese lugar perdido de las memorias republicanas (“porque de eso viven mis deshechos, y tus caricias, que siguen pareciéndome poesía”).
Para valorar las palabras que deben santiguarse y no parecerse a otras. Busco ese lugar que es inconcreto (“¿Qué demonios será la palabra que te inventes?”); para eso intentas no desesperarte. Después de todo, la verdad de lo que he dicho se parapeta en los grillos del verano, en la juventud de la primavera y en los granitos de pus que acompañaron tu adolescencia.
No sabíamos si la juventud se adelantaba, o se atrasaba la adolescencia, por eso me cogías la mano y les pedías un beso a tus amantes. Parecías un parche pegado en el brazo, de nicotina, tú que nunca has fumado un solo cigarrillo. “Despréndete de la poesía, que de ahí nadie te va a sacar”, comentaste despacio, cuando las bragas blancas se habían manchado del verde de la hierba, del bosque, de ese lugar que nadie ha hollado todavía; “Nadie descubrirá un lugar que está metido en tu cabeza”, me dije, te dije.
Lo que no nos dijimos volverá a ser contado por boca de otro, y ese loco que encuentre la barriga que hoy crece se convertirá en el amante de tus próximos hijos.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Manuel......Daniela Correa Ríos*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: www.investbrasil.no
Su nombre es Manuel, le encanta el helado y la televisión, no le gusta madrugar pero le toca porque estudia en la mañana, tiene diez años y es un soñador, está enamorado de una niña de trece, sabe que es un imposible pero no le importa, y fantasea con salir tomados de la mano del colegio, sueña con invitarla a tomar gaseosa y a pasarle música por bluetooth, ella se llama Mariana, o eso cree él, pues en realidad ella no sabe que él existe, el nombre se lo consiguió haciendo algunas averiguaciones casi detectivescas, ése es su mayor pasatiempo y piensa que es el mejor. Con su pericia de detective, logró saber el nombre de la niña más linda del colegio para su parecer, se enteró de su edad, del curso en el que está y hasta del teléfono, pero esto último lo hizo más por probarse como detective, no por querer llamarla, no, ese riesgo él no lo correría, es más, él sabía que eso sería un suicidio, y si llamara, qué le diría: “Hola, Mariana, soy yo, Manuel, el niño que te ama”, no, cómo se le ocurría, eso jamás lo haría.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Camprodon......Javier Osorio Piñero*

Finalista del I Premio Litteratura de Poesía

Ahora que estoy aquí, sumido en la
Foto: Puente nuevo de Camprodon (www.canxargay.com)
desnuda lobreguez de un viejo café de
Camprodon, leyendo sin leer y viendo
de soslayo tu figura cristalina,
orilla efímera de una mesa impuesta.
Ahora te quiero aquí. Conmigo. A ti,
la innombrable, la de inagotables nombres.
Te quiero aquí, a ti, conmigo. Soñando
en este pueblo satisfecho de monte;
saciado de aire virgen, del olor honesto
de los pinos. Ahora, sí, en septiembre,
cuando la sedosa ardentía del tiempo
resiste —aun por su estela— en su aliento
postrero; y el viento tan sólo conmina
con caricias humildes heridas por
el propio frío.

sábado, 7 de septiembre de 2013

Pink Freud......Mariano Contrera*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: Jordi de Miguel
El doctor Zamudio estaba contando otra de sus inverosímiles historias en el bar cuando me acerqué a la mesa. Me saludaron los parroquianos, para luego continuar con el relato. Afortunadamente recién había comenzado, por lo cual podía llegar a tomar el hilo de la anécdota. Aparentemente, se trataba de un extraño caso que había tenido con un joven paciente, de unos seis años de edad. Me llamó la atención, e incluso me pareció poco creíble, que atendiera niños en su consultorio, dado que es psiquiatra sin ningún tipo de especialización en esa área, pero decidí darle el beneficio de la duda y seguir creyéndole.
         ―Sería allá por el año 84, 85, más o menos. Puedo calcular la época porque andaba en el Peugeot 504, y lo compré cerca de ese año. Cero kilómetro, full, asientos de cuero... un maquinón. Verde oliva era el color, con caja de quinta. ―Una breve pausa, y la mirada del relator se perdió por un instante en la vidriera, tal vez rememorando el auto que tanto añoraba, o tal vez mirando algún culo que pasara por afuera.

miércoles, 28 de agosto de 2013

El rostro de Dios......Santiago Clément*

Finalista del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: Paco Luna, Malecón, La Habana
Fue a la mañana temprano, al menos acá, no sé qué hora era en otros países. Vos sabés que yo no me levanto temprano cuando tengo guardia de noche porque si no después me duermo, pero afuera el regador que me había olvidado prendido, chufú chufú chufú… y daba vueltas en la cama pensando… sí, en vos, Celeste, una vez más en vos, y el ruidito del regador. Me puse las pantuflas, una sola en realidad porque no encontré la otra, y salí. El pasto mojado en uno de mis pies, la brisita fresca de la mañana y ese cielo de nubes altísimas tan… no sé si vale el adjetivo (y si me lo prestas)… tan celestial. Y entonces lo escuché; bah, lo escuchamos todos, yo lo sé; o al menos los que estábamos afuera en ese momento, aunque después todos en realidad: en la tele, en la radio. Fue extraño, no sé si lo hubieras creído, aunque yo tampoco sé si lo creí, ni si lo creo, y eso que lo vi con mis propios ojos y lo escuché con mis oídos… pero no, vos sí lo hubieras creído. Las nubes se pusieron raras, y esa luz… y sí, luego su rostro, o ese rostro, tan… tan blanco. En ese momento no entendí lo que dijo porque habló en otro idioma, hebreo supongo. Pero de algún modo ahora lo sé: Hijitos míos.

domingo, 18 de agosto de 2013

Entre la muerte......Francisco Luis Scarponi*

Tercer Premio (ex aequo) del I Concurso Litteratura de Poesía

Foto: The Purple Dog: Portada de Riderless Horse, de Àlex Torío
Tacho sobre el tiempo,
entre sonámbulos y
vigilantes llenos de ira;
calmando las heridas de mi cabeza,
que no cesan,
y entre aullidos tratan de despertar
al gran verdugo de las capitales.

¿Sienten entre sus lágrimas
la agonía del alma?
¿O son tan cobardes
que prefieren no sentir?

jueves, 8 de agosto de 2013

Doña Macabra......Raoul Morales*

Tercer Premio (ex aequo) del I Concurso Litteratura de Relato

Foto: José Guadalupe Posada, La Calavera Catrina
Tuve suerte de que esta historia no sucediera en París, Roma, Londres o Madrid. Ni siquiera en Berlín, la que más cerca nos quedaba. Tuve suerte de que no aconteció en ninguna de las cansadas y viejas capitales europeas, o en alguna otra de las ciudades “con encanto” como Venezia o Porto. La fortuna de lo inesperado se ha cernido siempre de maneras misteriosas y extrañas para mí; de haber estado en alguna de esas aburridas urbes me hubiera contagiado del cliché.
         Fue en una ciudad al oeste de Germania donde la conocí. Lejos habían quedado aquellos tiempos en los que un estudiante extranjero se alojaba en la buhardilla más sucia del barrio bohemio, emulando a sus héroes de la pluma que descansaban junto a la oxidada cabecera de la cama. La modernidad y sus huestes habían cambiado ya el panorama, de nada servía intentar resucitar lo ya vivido. Encontré un cuarto feo y viejo cerca del lago, y me vino bien. Era primavera; a través del escaso follaje del árbol frente a mi ventana, podía observar la plateada mancha del agua y sus reflejos destellantes de impertinente luz. Y fue justamente ahí, en ese lago, donde por primera vez la vi a ella; a Doña Macabra. Escucho ahora mismo sus ojos, mirándome desde el borde y certificando que cada palabra sea la mentira precisa que le dé forma a un relato de otra forma demasiado perfecto para la gris realidad.

lunes, 29 de julio de 2013

Poesía......Leonardo Vinci*

Tercer premio del I Concurso Litteratura de Poesía

Foto: Vasili Kandinsky, Composición nº 6
Después de todo, qué es la poesía: un tropiezo de la conciencia; un bostezo; una zancadilla de pura ingenuidad con trazos de astucia surgida de lo recóndito, en un descuido de la ríspida maleza crecida delante de un Kandinsky. Es el mañana visto por el tigre que se agazapa detrás de los ojos, esa cosa que nunca llega y que también alguna vez ha huido tras una ráfaga de historia. Es que gires la cabeza y me mires repentina de una manera que nunca ocurre; es inventar un mundo en el que vivir cuando éste nos empuja premeditadamente al abismo; es sufrir un poco menos, o un poco más. Es este parloteo en la cabeza que, como un barco lleno de piratas ebrios, nunca llega a destino porque no lo tiene; es que cada vez que hablo y me dirijo a vos con la más sincera de las intenciones, termine diciendo un montón de estupideces. La poesía es esto que sale pero que nunca se saca, un fruto arrancado para que después venga otro, una explicación de la vida sencilla y contradictoria, y una utopía; es una forma de decir. Es lo más niño y lo más inverosímil de uno mismo; es creer que el mundo es un papel y desconocer que la tinta es sangre.

viernes, 19 de julio de 2013

El donante......Armando Aravena Arellano*

Tercer premio del I Concurso Litteratura de Relato 

Dibujo de Clara Keys, Corazón 
Creo que ya está volviendo de la anestesia. Ya era tiempo. Me tiene tan preocupado esta situación que no sé qué habría ocurrido si el anciano no despierta. Me parece que al doctor Sanfuentes le pasaba lo mismo, porque a cada rato se asomaba a preguntar si ya había vuelto. Desde la puerta, movía la cabeza y se iba de nuevo a tomar café y a conversar con sus colegas.
      Lo bueno es que no han dejado pasar a sus familiares. Por lo que he podido escuchar de los médicos, de las enfermeras o de los que atienden el teléfono, han sido realmente cargantes y atosigadores con esto de querer saberlo todo sobre la operación. Absurdo, porque si dicen que tuvieron que esperar tanto para encontrar un donante, al menos ahora deberían dejar tranquilos a los médicos y permitirles que hagan bien su trabajo. Total, con todas sus visitas y preguntas, es poco lo que pueden aportar.
      –¿Cómo se siente, don Alberto? –pregunta el doctor Sanfuentes cuando se le acerca. El aludido tan sólo hace un movimiento, casi imperceptible, con la cabeza y levanta levemente las cejas–. Descanse, pero trate de no volver a dormir –dice, y comienza a examinar todas las máquinas del monitoreo.
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