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| Foto: www.depositphotos.com |
Me
habría gustado seguir soñando que hacía el amor con Yuri en esta cama de mierda, así, despacito, ella de espaldas y yo tapándole la boca con una de mis manos, ella gimiendo con la voz ahogada,
silenciada por mí y sin poder gritarme: “Coño, qué rico, maricón...”,
ni nada de eso, pero haciendo el amor, templándonos, singándonos como dos perros, en silencio para que nadie sospechara.
Quise
seguir soñando, quise hacerlo, pero tuve que levantarme. Mi madre, que no es mi madre sino esta vieja ruina que vive en
esta casa que no es mi casa, no paró de joder.
—Vas
a llegar tarde al trabajo, mijo, y dicen que hoy habrá una reunión
importante.
