Finalista del II Concurso Litteratura de Relato
Comenzaré diciendo que Alicia Farmer era lesbiana. Lo aclaro antes de iniciar el relato para no explayarme al respecto en cada párrafo que se evidencie su extraordinaria condición. De cualquier modo, y gracias a los privilegios que gozo al ejercer el rol de narrador omnisciente, soy una de las pocas personas que lo sabe. Alicia era bien conocida en el agitado barrio de La Boca, pero no por su abierta sexualidad, en plena década de los cuarenta ¿a quién se le permitía tal libertad? A nadie. Ni siquiera a la astróloga más extrovertida de la ciudad; me refiero, claro está, a nuestra protagonista.
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| R. Tetsuo, Árbol de lapacho rosa con la luz del sol detrás |
Su consultorio se ubicaba en Caminito, en una añeja casa de dos pisos que había heredado de sus padres. La planta baja deslumbraba con místicas esculturas y libros sobre constelaciones, planetas, etcétera. En el centro, el gran escritorio de roble y arabescos servía de apoyo para incontables naipes, desordenados bajo una extraña bola de cristal platinada. Las paredes, casi en su totalidad, se encontraban cubiertas por la suntuosa biblioteca. El orden de la habitación evidenciaba la excesiva pulcritud de su dueña.
