Finalista del III Concurso Litteratura de Poesía
abría
la puerta
y
estaban en brazos los hijos.
Dos
niños, una niña,
vivían
las risas de los cuentos,
jugaban
y
el patio florecía.
Pasaron
los años,
hubo
silencios,
pocas
veces en puerta abierta.
La
mujer comenzó a encerrar sus dolores
en
nubes de tarde,
sacaba
su aureola consumida,
llevaba
ojeras vagabundas
y
miedos circundantes.