grano de arena muy fina,
que habrán muchos de
ignorarlo,
pero que a mí me lastima.
Entonces lo voy cubriendo
con versos que lo suavizan,
versos que son como vendas,
que van ornados con rimas
para tratar de cubrir
esas filosas aristas
que me hacen doler el alma
como si fueran espinas,
que a casi nadie le importa,
aunque a muchos debería.
