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lunes, 19 de julio de 2021

“Este blog es antifascista, antirracista, pacifista, ecologista, feminista, antihomófobo y pro-creativo”

Entrevista a Jordi de Miguel, editor-coordinador de “Litteratura”

Somos antifascismo, somos antiviolencia, somos antirracistas y somos pro-creativos.

JOE STRUMMER, THE CLASH


Jordi de Miguel
En el marco de un trabajo de investigación para la facultad de Artes de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), Beatriz Fernanda González, docente y artista multidisciplinar, entrevistó al editor y coordinador de Litteratura, Jordi de Miguel, que, coincidiendo con el noveno aniversario del blog, nos acompaña en un paseo por el pasado, el presente y el futuro de Litteratura.
¿Cómo te presentarías como escritor? ¿Cuál ha sido tu trayectoria?
Bueno, lo primero que tendría que explicar es que yo soy un escritor un tanto atípico, con formación científica (como los maestros Ernesto Sabato o Emerio Medina, salvando las enormes distancias): soy licenciado en biología, con un postgrado en Ideas y Experiencias Políticas Transformadoras (mi trabajo final, "Por un New Deal Verde Mundial.Cambiemos el sistema, no el clima", se publicó hace un par de años en la revista Sin Permiso), y siempre he trabajado como profesor de ciencias naturales y matemáticas, en numerosos institutos y escuelas de adultos. También he combinado siempre mis inquietudes literarias y políticas: en los años 90, fui miembro del consejo de redacción de la revista Marxismo —donde colaboraban autores de la talla de Günter Grass, Manuel Vázquez Montalbán y Boris Vasíliev, la actriz Vanessa Redgrave...— y, además, he traducido al castellano, junto con Laura Sanjuán, la obra autobiográfica de Charles BukowskiShakespeare     nunca     lo     hizo (Editorial Anagrama, 1999). Durante diez años, fui el portavoz de Iniciativa per Catalunya Verds en el Distrito de Nou Barris, donde

sábado, 6 de mayo de 2017

Eran menos de las ocho de la mañana (Tercera y última parte): Albert García Soler

Foto: Cementerio de la Recoleta (www.turismo.buenosaires.gob.ar)
Viernes

A la mañana siguiente, Marta ya no estaba en la cama. Se oía el ruido de la ducha. No pude evitar meterme dentro con ella.
—Ya es mañana —le dije cuando entré. 
      Nos dispusimos a llevar a cabo la más agradecida de las fases de la creación de la vida. Todo el mundo sabe que por la mañana es el momento más fecundo del día.
Cuando bajamos a desayunar, nos esperaba un suculento almuerzo. Su madre nos recibió con la mejor de las sonrisas. No se cortó un pelo:

miércoles, 26 de abril de 2017

Eran menos de las ocho de la mañana (Segunda parte)......Albert García Soler

Foto: JBS Mens Underwear
Justo en ese momento salió un tipo desnudo del lavabo, era evidente que acababa de dejar la ducha. Parecía casi tan sorprendido como yo un instante antes, pero él sí fue capaz de reaccionar y parapetarse detrás de la puerta del lavabo. Saludó con un hola que denotaba lo incómodo de la situación. A mí aún me dolía la pierna y la situación me sobrepasaba. Por suerte, Marta me cogió del brazo, me arrastró fuera, cerró la puerta del dormitorio y me dijo muy seria:
—Creo que será mejor que nos vayamos discretamente.
Yo estaba aturdido. Respondí que sí, pero cuando giré la mirada hacia la salida me topé con los efectos de mi entrada triunfal. La puerta estaba tirada por el suelo. ¡Hecha puré!
          —Ahora ya casi mejor nos quedamos. No me puedo ir dejando esto así —le dije, señalando el destrozo.
Nos pusimos cómodos en el sofá. A Marta le dio por mirarme y sonreír. Pronto empezó a carcajearse. Acabó por contagiarme a mí. Cuando al final salieron de la habitación nuestros Adán y Eva, eso sí, en versión expulsados del paraíso, es decir, totalmente vestidos, acabamos riéndonos los cuatro. En realidad, la cosa tenía su gracia. Yo fui el primero que consiguió calmarse y decir algo:

domingo, 16 de abril de 2017

Eran menos de las ocho de la mañana (Primera parte)......Albert García Soler

Foto: Egon Schiele, Mujer desnuda 174
Lunes

Eran poco menos de las ocho de la mañana. Me disponía a entrar en el metro camino del trabajo. A esas horas las caras de los pasajeros del transporte público no suelen ser muy edificantes, menos aún un lunes. El panorama aquel día no era muy distinto, pero un rostro me llamó la atención. Se trataba de una chica de unos veintitantos, no era especialmente guapa ni fea, ni alta ni baja, ni gorda ni delgada… Pero su mirada era la viva imagen de la felicidad. La verdad es que me llamó vivamente la atención y no pude evitar quedarme mirándola, embobado. Ella se percató y me sonrió. Lejos de sentirse molesta y rehuir mi mirada, parecía hacerle gracia mi interés. Era agradable encontrarse con alguien de tan buen humor a aquellas horas de la mañana. Finalmente me acerqué a la chica y la saludé.

lunes, 12 de diciembre de 2016

La mano de la ternura......Albert García Soler

Foto: Odette Annable
Aquel día estaba muy cansado, acababa de salir del trabajo. Caminé cinco minutos y me senté en el primer banco de la larga avenida que hay camino de mi casa. Es un lugar agradable, detrás hay un parque, desde donde llegan las voces de los niños que juegan. Eché la cabeza hacia atrás y me relajé escuchando el alboroto de los críos.
Me estaba adormilando cuando, de repente, noté algo en el muslo derecho. Levanté la cabeza, era un niño. Tenía la mano en mi pierna y me observaba fijamente, con una mirada muy intensa. Le miré un momento a los ojos. Él me aguantaba la mirada. Estuvimos así unos segundos más, hasta que al final le dije hola. Él no me respondió, seguía escudriñándome fijamente, mantenía una expresión neutra: ni seria, ni triste, ni alegre..., me miraba de una forma penetrante que yo no sabía cómo interpretar. Intenté decir algo más pero no me atreví. Era muy extraño, me sentía como hipnotizado por aquella criatura. Sólo tendría unos cinco años, pero era como si yo fuese el pequeño y él el adulto. Había una especie de determinación en sus ojos que nunca había visto, y cuando digo nunca es nunca. 

sábado, 26 de septiembre de 2015

Amores fugaces......Albert García Soler

Nada en esta vida es fácil. Nada en esta vida es difícil. En esta vida todo es exactamente lo que parece. La cuestión es sencillamente atreverse a ver las cosas como son.
         Algunas veces, cuando camino por la calle no dejo de ver caras serias. Pienso: “¡Joder, qué cabreo llevan encima!”. Otras, en cambio, me dedico a sonreír a todo el mundo. Siempre te devuelven la sonrisa. Te lo recomiendo. Sonríe, siempre hay motivos. No es una obligación, todo el mundo tiene derecho a estar cabreado, pero ¿vale la pena?
 Esta historia, sí, ahora empiezo una, tiene mucho que ver con lo que explicaba. Aunque de hecho no necesariamente es así, puesto que aún no sé de qué voy a hablar.

martes, 2 de junio de 2015

El oso......Albert García Soler

Foto: www.idealista.com
Un extraño ruido me había despertado. Miré el despertador de la mesita, eran casi la tres de la madrugada. El ruido en cuestión era como un regurgitar oxidado, levanté la mirada y allí estaba: un oso mirándome.
         Alargué el brazo para avisar a María, pero estaba profundamente dormida y apenas se inmutó. El animal puso sus zarpas sobre el colchón y abrió la boca en un prolongado bostezo. Pude ver con todo detalle su colosal dentadura. Aquel animal parecía capaz de descuartizarme sin esfuerzo. Tal espectáculo me convenció de la imperiosa necesidad de avisar a mi mujer. La agité con fuerza para despertarla, pero sólo conseguí que me propinara un buen puñetazo en el brazo sin abrir los ojos. Insistí varias veces hasta que acabó por despertarse y gritarme:
         —¡¿Se puede saber qué te pasa?!

martes, 5 de mayo de 2015

Insomnio......Albert García Soler

Foto: www.freepik.es
Aquellas noches me estaba costando bastante conciliar el sueño. Apenas hacía diez días que Marta se había ido. La cama se me hacía inmensa. Me faltaba algo. Su presencia me era indispensable. La verdad es que se movía constantemente. Me había estado quejando durante años de sus frecuentes golpecitos, de cómo se apoderaba de la manta dejándome al descubierto... Lo que más me molestaba de todo era ese continuo, aunque leve ronquido que acompañaba su sueño. Ahora, en cambio, la ausencia de todas estas molestias se me hacía insoportable. Lo de ahora era mucho peor: ¡Estaba SOLO!
Empecé a elaborar estrategias para remediar la situación. Intenté pensar en fútbol para adormecer mi mente. La cosa no funcionó demasiado bien. La patética situación del Barça no hacía más que incrementar los motivos para la lamentación. Intenté trabajar más, apuntarme a un gimnasio, consumir tila y valerianas. Todo en vano. Ya sólo me quedaba el recurso de las pastillas o la anestesia general. Ésta había de ser la última estrategia. Llegó un momento en que si no acudía a remedios médicos terminaría por dar trabajo a un sepulturero. Así pues, antes de acabar literalmente muerto de sueño, sucumbí a mi arrogancia y decidí llamar al CAP para pedir hora. Milagrosamente, me dieron cita para aquella misma tarde

martes, 7 de abril de 2015

Una extraña historia de amor......Albert García Soler

Foto: Boru Batac
Los dolores estomacales eran tan fuertes que no me podía poner en pie. Tuve que ir en cuclillas hasta el hospital. Intenté parar a algún taxi sin mucho éxito, o no me veían o me tomaban por un loco que estaba de cachondeo. La gente no ocultaba su sorpresa al verme. Un tipo en cuclillas haciendo muecas constituye sin duda un espectáculo poco habitual.
    En la Clínica del Perpetuo Socorro me diagnosticaron una hernia inguinal estrangulada y me comunicaron que era necesaria una intervención quirúrgica urgente. Me prepararon, me anestesiaron y procedieron a la operación.
         Hasta aquí todo parecía normal, pero durante el transcurso de la intervención empecé a sentir cómo el alma se me separaba del cuerpo. Mi alma comenzó a elevarse sin que yo pudiera hacer nada para remediarlo. Miré hacia abajo y descubrí que mi estómago se parecía mucho a un plato de callos a la madrileña. Fue entonces cuando apareció frente a mí un largo túnel. Al final de éste, resplandecía una maravillosa luz nívea que me cautivó. Me sentía encandilado, embrujado por esa luz a la que irremediablemente me iba acercando. Al llegar al final del túnel, entré en una gran estancia. La estancia en sí era el origen de la luz.  

martes, 10 de marzo de 2015

La farola......Albert García Soler

Foto: www.objetivorioja.larioja.com
Levanté la mirada del café. Llevaba dos horas, una taza y cinco cervezas esperando a que llegara. Francamente, la última hora y media la había dedicado más a la autocompasión que a otra cosa. Miré al camarero una vez más con la intención de pedir otro de esos brebajes marrón oscuro, pero algo me impulsó a levantarme y abandonar el local. Me dije a mí mismo que, en realidad, tampoco me gustaba tanto aquella chica. La verdad era que me moría por todos y cada uno de los huesos y huesecitos de la susodicha, pero a veces uno necesita recurrir al autoengaño. Ya en la calle, tardé unos segundos en percatarme de la lluvia. El agua no tardó en calarme por completo. La gente corría a cobijarse en los portales, pero yo agradecía cada una de las gotas de agua. Una sonrisa asomó en mi rostro sin que yo pudiera hacer nada por evitarlo. Intenté contenerme pero acabé riéndome solo, en medio de la calle. Empecé a carcajearme como un poseso. No podía ni seguir andando, me detuve y me apoyé en una farola para no caer al suelo. Me dolían los abdominales de tanto partirme el pecho, no aguantaba más. Pensé que me saldría un alien del estómago. En efecto algo pasó, una sonora flatulencia irrumpió por sorpresa, provocando el enardecimiento de mis carcajadas.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Cuento de Navidad con moraleja......Albert García Soler

A la memoria de Rafael Azcona y Luis García Berlanga

A veces me asalta una sensación de incredulidad. Me refiero a que pienso que todo debería irme peor. No sé cómo explicarlo. A veces siento que no estoy a la altura de las circunstancias y, a pesar de todo, las cosas funcionan. Supongo que considero que la vida resulta demasiado fácil. Luego me paro a pensar y me pregunto: ¿por qué carajo debería ser difícil?... La respuesta es obvia, las cosas se complican cuando se hacen mal. No hay más misterio que ése. En definitiva, se trata de hacer bien las cosas. Dicho así parece fácil, pero es que bien pensado así es. Tendemos a valorar demasiado el esfuerzo, la sangre, el sudor y las lágrimas que nos cuesta obtener algo. 
        Visto en perspectiva, parece absurdo no dar valor a las cosas sencillamente por el grado de satisfacción que nos producen, pero por desgracia es algo muy frecuente hoy en día. Lo más necesario es lo que menos nos importa. Muchas veces lo que más valoramos son cosas superfluas. ¿Acaso no damos por descontado el aire que respiramos? Nos deleitamos con posesiones materiales absolutamente prescindibles. Bueno, en realidad esas posesiones sí nos aportan algo: una falsa sensación de seguridad. Es necesario, por tanto, crear una sensación de inseguridad para perturbar la percepción de la realidad si se quiere sacar provecho pecuniario. Éste es, y no otro, el origen emocional del capitalismo. (Los orígenes económicos ya los explicó ampliamente el barbudo de Tréveris.)
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