Finalista del V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato
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| Foto: A Pelo! Asociación de Apoyo a Pelonas y Pelones |
Ya nada sería igual. Aunque el pelo volviese a crecer y la gente dejara de mirarla con pena, ya nada sería como entonces, se dijo María, observando el tráfico desde la ventana del hospital. El paraguas amarillo que cruzaba de acera luchando contra el viento había ganado la batalla.
Nunca
antes había reparado en la forma en que los focos de los coches se
reflejan en el agua de lluvia. Ni en el modo en que ese reflejo se
rompe y se vuelve a rearmar cuando unos neumáticos le pasan por
encima, explotando en una lluvia de gotas.
En
tantas cosas no había reparado. En que a su hijo pequeño le estaba
creciendo uno de los premolares encimado sobre otro diente. Lo había
visto la noche anterior a ser ingresada. En plena guerra de
cosquillas sobre el sofá, Ricardito había abierto la boca en una
carcajada enorme cuando ella y Belén se habían confabulado para
tenderle una emboscada.
