Tercer Premio (ex aequo) del V Concurso Internacional “Litteratura” de Poesía
Navego en la tarde, entre terrazas
soñadoras;
trota
una nube hambrienta de soledades verdes,
de
lienzos de tierra gigante.
Esa
vista pasea por el parque;
corretean
chiquillos y perros,
balones
perdidos y excrementos fragantes,
aceras
de humos azules,
trincheras
desiertas,
farolas
con banderas artificiales; y no hay misterios.
Este
jardín de chicuelos se está pudriendo,
los
barrotes oxidados, el columpio cojo,
parecen
muertos.
Apenas
quedan jadeos de compañía,
heridas
de aventurero,
sollozos
que no molestan,
oídos
que sólo miran,
palos
de ida y vuelta.
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