Segundo Premio (ex aequo) del IV Concurso Litteratura de Relato
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Así es como todo pasa, según ella, y uno
pierde… Qué sé yo lo que dice que uno pierde, pero está bien segura de que uno
lo pierde.
A veces le pregunto si le molesta que sea
el mismo, con esas manías íntimas, con el café de la sobremesa, mis discos, mis
lecturas. Es entonces cuando me intriga, cuando me chista suavemente porque la
nena sigue convaleciente, cuando junta mis labios con dos dedos como maleando
una arcilla tibia, cuando me dice que en realidad no soy el mismo… Casi siempre
me adormezco feliz de sus ocurrencias, de su percepción minuciosa. He llegado a
sentir que puede diferenciar y nominar cada gota de lluvia, reconocer los
diferentes ángulos de abertura de una rosa minuto a minuto. He llegado a temerle,
tal vez no a ella, pero sí a su forma de escrutarme, a su manera de descifrar
mis cambios, de añorar las irrecuperables virtudes que yo no termino de anotar
como perdidas. Tantas otras veces, también, me he empecinado en demostrarle lo
contrario. Casi lo logro aquel abril…