lunes, 12 de abril de 2021

De todo hay en la bodega (Primera parte)......Ur Olivero

Foto: Raquel Pérez, Estudiantes cubanas
Me llamó desde la comisaría del municipio, quería hablar conmigo, y  estaba  muy  asustada,  me  dijo  el
oficial, así que ya se pueden imaginar ustedes cómo me trasteó esa llamada, que le dije a Cecilia, “No te preocupes, que todo esto se arreglará”. A mis años no me pueden estar pasando estas cosas. Que directamente no estaba implicada, pero que si colaboraba el asunto no pasaría de más allá de un susto. A mí algo me decía que las cosas con el Piter ese no acabarían bien, y más con la metezón de esa vejiguería de muchachitas tan jóvenes en su casa. Esas cosas en este país son muy jodidas, contimás cuando hay menores por el medio, pero que muy jodido eso, porque una cosa es que los padres de la criatura se puedan medio convencer con alguna platica, algún arreglito, sabiendo que su vejiga desde hace tiempo no es señorita ni la cabeza de un guanajo, y otra muy diferente que le puedan ver  al  que  es  de  fuera cara de gente de plata, que si lo es o no lo es, esas cosas nunca se saben acá, porque vete a saber cómo vive esa gente por allá fuera, pues si le ven por dónde le pueden sacar dinero, al carajo, enredan al hombre y se puede pudrir preso en esta isla, y aquí no hay eso de contratar un abogado particular y esas cosas, eso se usa en otros países, acá en la isla nones. Sí, la hermana de Ursito, enseguida le dije a una conocida de aquí del barrio que le mandara un mensaje lo más pronto y al otro día ya estaba llamando el muchacho, “Abuelo, ¿qué pasó?” Nada, que ahí se metieron a una fiesta en la casa de Piter y que habían unas cuantas casi menores, y que cuando eso estaba en su salsa, se les tiró la policía y ahí estaba Yeilín, pero que descuidara porque según el oficial que me atendió en Mayarí, una persona muy correcta ese muchacho, no pasaría nada con ella, pero que tenía que colaborar y decir que estaba bebiendo, si habían más cosas aparte de la bebedera, que tenían que haber otras cosas, que pastillas o drogas de otro tipo, “¿Pero violaron a alguien, abuelo? Porque eso sí es una candela”. “Bueno, mijo, violar de violar parece que no, o por lo menos esa gente del municipio no dicen así tan abiertamente nada, que no pueden informar cómo llevan el procedimiento y que hay que investigar unas cuantas cosas primero, mijo.” “Pero, abuelo, cómo ustedes no van a estar pendientes de Yeilín, si anda o no anda con gente malacabeza.” “Mira, mijo, esa muchacha de Báguanos no sé si es malacabeza, o esas dos amiguitas con las que andaba, tú sabes que los vejigos hoy con ese brete de los teléfonos modernos esos andan en mil cosas y todo es aparaticos de esos y fotos, y andar en esas guanajerías y perder el tiempo en vez de instruirse y repasar las tareas de la escuela y eso, pero no, mijo.” Y estuvimos en la parla un rato y Cecilia llorando al lado mío, que le dije Mujer, no te pongas así que no se puede hacer de un vaso de agua un océano, porque si no es peor. Con la policía en este país no se puede estar guanajeando, y esas cosas no se hacen, viene esa gente a coger mangos bajitos a esta isla, ¿por qué no se quedan en sus países y hacen esas porquerías por allá? Claro, es que saben que acá hay muchas necesidades, y como saben que las hay, piensan que según qué cosas acá en la isla les van a resultar más fáciles, más de butin, la perpetua es lo que deberían meterles a todos para que no sean abusadores y sean unos aprovechadores, porque se piensan que por cuatro kilos que tengan en los bolsillos eso les da derecho, pues no. Ya dieron el filo ese de permitir todas esas cosas con sus aplicaciones, como dicen ahora, y lógico que la gente ande vuelta loca con eso, se le llenan los ojos de otro tipo de hambre que se ve por allá fuera, donde hay hambre de tener esto y de tener aquello y de tener y tener como si eso llenara lo de dentro, porque lo de dentro no se llena con banalidades, así que figúrense. Dice mi nieto que por allá por esa región por donde tá también la gente y contimás los jóvenes están enganchados a todo eso, pero que no hay tantas familias desestructuradas como hay en la isla, porque aquí hay bastantes, y eso no es bueno porque luego los muchachos salen torcidos, y esa cambiadera una madre de tener a cada rato otro hombre y otro niño de otro hombre, imagínese, eso los muchachos al principio no lo dan a entender pero las consecuencias de todo ese desbarajuste luego se ve cómo salen, y como están desorganizados, pues en la cabeza se les forma también la desorganización. Que por qué no íbamos a ver a un señor que vive por el Segundo Frente, me dijo Cecilia, que dicen que sabe mucho ese señor. No es que yo no crea en cosas pero hay que tener ojo con ese tipo de cuestiones, porque a veces uno entra mal para ver si puede mejorar y sale peor de lo que entró, y que a otra gente le haya salido esa consulta bien no quiere decir que con uno funcione si uno se acerca, pero si uno no prueba no puede saberlo. Por eso insistía Cecilia, que decían que tenía buenas manos ese hombre, que por qué no mirábamos dándonos un saltico hasta el Segundo Frente, que hasta dicen que los Rebeldes cuando tenían sus dudas en algunas tácticas para emplear se acercaban a gente así y les preguntaban y consultaban para que las cosa les salieran mejor, y solo había que llevar unos gajitos de yerbas y unos tabacos y alguna que otra botella de ron para darle de beber a los santos, porque ellos cuando tienen sed reclaman sus bebidas. No es que no crea, porque yo pienso que debe de haber algo más allá, no sé, otros dicen que uno no puede dejarse llevar por la autosugestión, como dice mi nieto cuando alguna vez hemos hablado de esos temitas, pero Ursito le llama de otra manera, y dice efecto placebo o cosas así, que hay quien con un dato que le das ya pueden ir armando el rompecabezas, y van acertando porque de tanto lanzar flechas una llega, y la persona dice Concho, este viejo le sabe un mundo a lo que me sucede, pero hay cosas y cosas, y ese tipo de gente, como se dice ahora, tiene la vista larga para más o menos saber qué tienes o qué no tienes, entonces te dicen. No quería parecerle tan cerrado a Cecilia, o como dice ella ser tan terco, por qué no probamos, con probar no se pierde nada, y que aunque luego la mandaran para casa pero hay que seguir en papeleos, y ve aquí o allá y en la provincia esto o en la provincia lo otro, y firme este hago constar. Lo que pasaba era que mandarnos para el Segundo Frente tal y como están los carros para la viajadera no sería tan fácil, y con el tiempo en contra, como dice Ursito, pues menos. Al marido de mi otra hija le quitó el asma un santero de El Pilón, o por lo menos durante un tiempo, porque luego volvió y le han dado unas crisis tremendas y hemos dado unas carreras que para qué. El oficial me dio buena espina, y que no pasaría más allá pero ella tenía que colaborar y decir quiénes estaban, y si al principio había otros muchachos del barrio y luego se fueron, y si andaban ellos metidos en esas pastillas que acá en la isla no venden, porque a Celia, a la que al parecer le dio esa cosa, le revisaron la cartera y encontraron en ella hasta un par de cigarros hechos con mariguana, que como le dio esa cosa se asustaron todos y por eso llamaron al hospital y en tal dirección, pero no fue directo al hospital, fue a un muchacho doctor que conocen, lo llamaron al celular particular y él les dijo que por si acaso le dieran un timbrazo a la policía si veían que la muchacha no reaccionaba del desmayo ese. De todo hay en la viña del Señor, como dice Felicia la testigo. Esos fueron tres o cuatro días de locura y vente y ve y llévale esto a la niña, hasta que al final pude hablarle, con los ojos rojos no sé si de llorar o de los nervios, y dos en una celda y dos en otra, y el oficial de la carpeta que desde cuándo yo lo conocía, que desde que llegó al barrio hará como tres años y pico, no es que me interrogaran porque no tengo nada que ver pero soy el abuelo y del barrio, y que ya tiene carné del país, que se le ve una persona muy tranquila, y que cuando paso porque voy a buscar algo para Cecilia y para mí a Las Palmas, lo veo sentado ahí en el portal de su casa con un libro en las manos, hemos hablado poco pero con quien tiene más conversadera es con la muchacha del frente, con la ingeniera famosa del barrio, ella sí se trata con Piter, pero eso al oficial no se lo dije, lo pensé en ese momento que me preguntó después que salí de ver a Yeilín, y que si pensaban dejarla más días ahí, “No sé, mija, me dicen allá fuera que tienes que colaborar, así que ya veremos, pero tienes que decirles todo lo que sepas”. “No sé nada, abuelo, yo me bebí unos traguitos y las ideas me empezaron a dar vueltas en la cabeza, cuando en el cuarto oímos que a Celia le dio eso y todos un corre corre.” “Bueno me tengo que ir porque me dejaron un par de minutos. No te preocupes que las cosas van a mejorarse, pero tienes que poner de tu parte.” Y le di las manos por la rejita y traté de darle un beso, y ella me apretó con los deditos. Afuera, cuando salí estaba el papá que acababa de llegar de Cienfuegos, donde trabaja de Jefe de Obras, y que cómo la vi. Entera, ¿para qué desanimarlo? Y seguro le dejaban un par de minutos también, y llegaron en ese momento una señora que me pareció que era la mamá de la muchacha de Báguanos, con un mulatón achinado que vestía un overol como si lo hubieran sacado del trabajo, o salía del trabajo, ni sé. “¿Usté es el abuelo de Yeilín, la amiguita de Noe?” ¿Amiguita dijo esa mujer? Ahora por cualquier cosa se llaman amigos la gente, nada más que por saludarlo dos o tres veces ya te llaman su amigo y eso es una cosa que me incomoda un poco, pero estamos en el país que estamos y cada loco con su tema. El papá entró y lo esperé fuera sentado en un banquito de hierro que hay frente a la policía, de los que se parecen a los que hay en el parque Barceló. “El mismo, señora, a ver si esto se resuelve y todos nos vamos contentos para casa.” La mujer me miró como ida con la vista, como si todavía sus ojos castaños grises no acabaran de aterrizar, y en eso que la llaman al teléfono. Y descuelga y se aleja, sale a la carretera, fuera de las dependencias policiales, y Roberto, el papá de Yeilín, se sienta al lado mío y me dice que si quiero fumar. Que no, que poco a poco voy dejando la fumadera, que me lo recomendó el médico hace tiempo y no le hago caso.
          Me llegué un momento a la farmacia de Leyte Vidal para ver si tenían ergofeína para Cecilia, que a veces la cabeza la tiene loca, y cuando no tiene esas pastillas, cuando está en falta como dicen en la farmacia de Lengua de Pájaro, la gente anda loca y se sube por las paredes. Nones. Que a lo mejor el viernes entraba, que me acercara el viernes por si acaso, pero como soy de Lengua de Pájaro a lo mejor allí llegaba su lote. La muchacha que me atendió me parecía haberla visto por Río Grande. En este monte perdido todo el mundo se conoce, donde quiera te tropiezas con alguien que viste o en La Pasa, o en Cabal, o en Río Grande o Levisa, y ya te suena la cara porque no hay mucho sitio para desaparecer y despejarse, hay ciudades en que eso puede ocurrir, en la capital sí, y otras ciudades grandes como Ciudad Soler, pero en este monte perdido no, acá el que más o el que menos ya lo has visto por ahí en alguna cola, porque las colas ya forman parte de nuestra religión, como aquel que dice. Vaya, me revisé y no tenía conmigo el tarjetón. Llegué y Roberto ya me esperaba para irse. Que tenía que irse para el trabajo por la mañana y que Nerea lo mantendría al tanto, y yo con ganas de decirle Oye, Roberto, la niña, mi nieta no fue un accidente, así que me aguanté la lengua para no aventar más la candela. Su deber de padre era quedarse hasta que ya la mandaran para la casa, y sentarse a conversar con ella y hablarle claro. Bueno, de todo hay en la viña, como dice Felicia. Y en cuanto pudiera, me daría un saltico a la casa de la ingeniera para comentarle unas cositas que me pinchaban. Fui para la terminal para ver si tenía suerte y lograba coger una máquina, pero últimamente hasta las máquinas están perdidas por el petróleo y la gasolina y las amenazas de los yanquis de que acá no lleguen las cosas para vivir con un poquito menos de aprieto. Esos hijos de puta tienen a este país caminando con zapatos de jabón, y uno loco perdiendo un montón de tiempo por conseguir las cosas, y cuantas más escasean, más caras se vuelven. Que dónde mandarían a Piter, ni sé. Cecilia, si lo vi por allí o si vi a alguna gente de Inmigración rondando por allí, pero que nones, esas cosas se mantienen muy en secreto y no sueltan prenda los oficiales. Pero que como él tenía su carné de acá, ahora tendría que mirarse todo eso por las leyes del país, y tampoco creíamos que dijeran nada en la radio del municipio, según que tejemanejes ahí no se airean, eso se queda en las altas esferas y medio en secreto, como las noticias de cuando a algún pincho lo pescan en algún chanchullo, ni su nombre ni sus cosas se dicen en la tele, y digo yo que por qué no, por qué ellos no y de otras personas sí sacan a sus nombres y si tenían o no carné de cuentapropistas, por qué cuando es alguien del Ministerio del Interior el que comete alguna fechoría no se dice, o no se airea, eso no está bien porque son tan de acá como los demás y para escarmiento y que les de pena deberían decirlo, creo yo. Ursito se lleva bien con el director de la radio, y con el Barzaga ese que también es pintor y creo que vive por allá por el parque Barceló, bueno, en real el parque no se llama así pero la gente le dicen el parque Barceló. Buenas sombras que dan esas matas que hay ahí, pero hay que tener cuidado con esas semillas que les cuelgan, que parecen otra cosa. Lo sonsacaré cuando hablemos para ver si me dice, porque el director y Ursito se comunican por correo, me imagino que hablarán de sus cosas de arte, porque creo que al gordito ese le gustan los libros también y sus conversas me imagino que serán de asuntos así, de qué sale publicado por allá o de qué sale por acá y si a este le dieron un premio de no sé qué. Ahora la gente con la internet ya está como menos aislada, pero el otro día escuché a un señor en un programa de la televisión, y me quedé pendiente de sus palabras y vi que tenía razón, que ahora hay mucha comunicación pero que también hay mucha desinformación, decía el señor, que mucha gente cree que sabe lo que no sabe porque a los mandamases de según qué compañías que dominan todo en el mundo les interesa que muchos y muchas piensen que saben cuando en el fondo no saben nada, pero se lo hacen creer con la palabrería. Qué cosas, y pensar que todo es mentira, y que para sacar un gramo de verdad hay que espigar y espigar y tratar de que no te pasen gato por liebre, estos capitalistas son del carajo, muchas cosas bonitas y muchas ventas pero también muchas mentiras y bastantes máscaras, qué cosas. A Ursito cuando se le revuelve al ánimo me dice “Que no, abuelo, el capitalismo, como piensan muchos ignorantes de la isla, tiene más cosas malas que buenas, abuelo, mucho más cosas dañinas que sanas. El sueldo en los trabajos es lo único decente en países como estos, y a veces ni siquiera eso, abuelo, y un poco más de libertad en unas cuantas cosas, abuelo”, pero tengo la impresión de que el otro día me quería decir más cosas, ya lo sonsacaré. A ver si al final se viene con la novia esa que tiene, y si al final me dan un bisnieto, que ya tiene años para eso. Y que no deje de estudiar y trabajar y ahorrar, que los tiempos se están volviendo muy peligrosos últimamente con las cosas que están pasando. Este fin de año dice que lo pasó con unos amigos en Gerona y que nos mandará unas fotos, hasta de la catedral, para que vea, que quiere pintar un cuadro en el que salga esa catedral y juntarla con el río de acá y un pedazo de mar de acá, y que lo llamará La Guerra, que de qué guerra se trate pues Ursito sabrá, que no se olvide traerme la linterna con las pilas que le dije, las pilas están perdidas. Al llegar a casa no le supe reconocer ni la cara ni la mirada a Cecilia, que qué bicho le picó. “Nada, chico, yo me sé mis cosas, ¿y la niña?” “En esta semana ya están acá”, pero yo sabía que en algo andaba Cecilia porque por la forma en que me hizo el café y me lo dio, ejem ejem, algún avispón le picó a ésta y ahora se me guilla. La dejé y pensé que más tarde, cuando bajara el sol, se le soltaría la sin hueso y se relajaría. Fui pal portal y entre cavila y cavila y la tacita de café que me llevé, y con la vista en el mar aunque no se ve mucho, pues las ideas se me fueron alumbrando unas y otras me fueron entrando, y como mismo se llegaban, se iban otras, y esas matas del frente de la orilla que hay que cortarlas porque no me dejan ver mucho, algún botecito por allá que va en su búsqueda, y ahora pienso que desde hace días no me llego por detrás de Las Palmas por la tarde para ver qué han traído los pescadores, hay un atracadero ahí, no es mucha cosa pero los muchachos por la tarde noche traen sus sorpresas, alguna sierra o algún bonito, lo rico que es la masa del bonito y de la sierra, y cómo lo prepara Cecilia es de darle un récord Guinness, como dice mi nieto. Antes yo caminaba bastante el barrio pero ya no tanto, no me paso muchas horas sentado en casa porque se tulle uno y hay que hacer un poco de ejercicio para que los huesos no se atrofien, y de cuando en cuando trabajar en el patio, estar pendiente de la luna para sembrar, tengo unos cangres de yucas ahí, pero bueno, ésos se pueden sembrar en cualquier momento porque son cultivos de ciclo corto, como dicen en la tele. Le tendré que pedir prestado el libro que habla de acá a Feria, en tiempo atrás yo tuve uno, pero mi nieto se lo llevó para España, para esa parte de España que dice Ursito que no es España. Ahora uno ya puede sentarse un rato en el parque de El Dos sin que la ropa se te fastidie y se te llene de churre, eso antes no era posible por el humo que soltaba la fábrica, pero ya dejó de funcionar hace unos años, hay oficinas y esas cosas pero ya nada se fabrica ni hay hornos ni calderas ni torres de refracción, era la famosa gallina de los huevos de oro este monte perdido en aquellos años antes del triunfo y después del triunfo, y fue cuando buscaron a Presilla para que echara a andar la de Moa, y luego la de acá, que hasta lo buscó el mismo comandante argentino que se hizo cubano y luego renunció, porque así son las cosas de la vida, hay versiones por ahí sueltas que dicen una cosa y otras versiones dicen otra, que lo mandaron a matar a ese sitio de Bolivia, pero hay la duda si lo mandaron a eliminar desde dentro, o esa orden llegó desde afuera, en las cosas de la política casi nunca hay nada claro porque se mueve información entre unos pocos, y según que cuestiones no se difunden. Yo a veces le halo de la lengua a la ingeniera para que me cuente, pero ella es muy reservada, va dejando caer por cachitos, como si no le gustara mucho tener que andar hablando de su padre y como si, según se mirara, no se le hubiera hecho todo el reconocimiento que merecía su famoso padre, un primo hermano mío lo trató y un día de estos le sonsaco y así me voy enterando, porque es importante conocer las raíces de donde uno viene, de donde a uno le han nacido y crecido los retoños. Ursito me dice que tiene un libro de una periodista argentina en la que hay mucha utilidad en la información que da esa muchacha, sobre todo en aquellos tiempos en que no sabíamos bien si tirar por la vía de los soviéticos o la de los chinos, eso me dice, y que el guerrillero defendía la postura de los chinos, eso me dice, que dejó caer esa intención por no sé dónde al principio del sesenta y pico en no sé qué discurso de alguna organización. Qué carajo, parece que uno sale de acá de la isla y se entera de muchas cosas que acá en la isla se hace difícil conocer, vete a saber qué jaurías pelean por detrás de toda esa escondedera, y con qué intención. Uno no quiere ser desconfiado, aunque hay momentos en que al suceder algo uno dice Pero, ¿y esto? Ahora, digo yo que debe de ser muy pero que muy costoso y complicado decirlo todo y con todas las letras, eso cae bien algunas veces y hasta tiene sus frutos, pero otras me imagino que no será como esperamos. A ver si cualquier rato de estos le tiro de la lengua a la ingeniera para que me cuente cosas de su padre, de si alguna vez su padre le dijo por qué prefirió quedarse acá en la isla, y no irse cuando intentaron comprarlo grandes compañías ofreciéndole bastante dinero, buenas kuanzas, como dice mi nieto en su lenguaje africano, a lo mejor el papá prefirió vivir en un país de no tanto frío y criar aquí a sus hijos sin tantos trapos encima cuando llega el invierno, y los vejigos juegan en la calle y no hay miedo de que nadie se los robe como dicen que ocurre en otras partes, y no hay armas sueltas por ahí. Firmar papeles y promesas por aquí y promesas por allá, al final la muchachita ya volvió, y Cecilia que teníamos que hacer un motivito, algo así sin revolver demasiado, porque había ojos que miraban por todos lados y el que más y el que menos supo lo que pasó, y vinieron un par de fianas a casa de Piter y hasta hicieron fotos, y a saber cuándo veíamos al hombre si es que todavía estaba en la isla, porque tenía su carné de acá, vete a saber. Yo creo que se lo llevaron para provincia y de ahí para la capital, porque para esas cosas hay oficinas por ahí en esos sitios, no en este monte perdido de Dios, que sí es conocido en la isla por lo que en su momento representó la fábrica de níquel, y que trabajaba el manganeso y la bauxita nuestros. Hay unos libros por ahí que hablan de esas cosas, tendré que pedirle a Feria el suyo porque el mío se lo llevó Ursito para fuera, y que quiere hacer no sé qué cosa con los datos que vienen ahí de cuando Lengua de Pájaro era Lengua de Pájaro, y que Ursito se reía del nombre porque para sus amigos italianos quería decir otra cosa que tiene que ver con las partes de un hombre, ¡qué risa me dio saber eso, tú! Llamó la mamá, que por qué no hacíamos una comida el fin de semana y nos sentábamos a conversar, porque había cosas que teníamos que tocar, y eso de andar dejando una cosa para mañana cuando podíamos resolverla hoy, pues no, eso casi nunca trae nada bueno porque por el camino salen miles de imprevistos, que luego lo que se dejó para mañana termina haciéndose la semana que viene o más tarde, y mientras tanto en el camino se pierde de todo, tiempo y energía y otras burundangas. Vería si la ingeniera tenía tiempo y nos quería hacer uno de esos pasteles que le salen, según la fama del barrio, sabrosísimos. He probado y la verdá es que ese pastel de limón que le dio a Cecilia estaba del carajo de bueno. Feria vive en una de esas casitas que hay a la entrada del hospital que ahora le han puesto Che Guevara, cuando uno va de aquí para allá como a la izquierda, como quien va para el muelle, poco antes de llegar a la lomita de la iglesia de los católicos, detrás hay una casita que está en un altico y desde ahí se puede ver la termo de Felton, ese sitio siempre me dio buena espina y desde ahí también se pueden empapar buenos papalotes, de vejigo Ursito y sus amigos andaban mataperreando por esos andurriales, que más de una vez la mamá y el papá andaban buscándolo y el muchacho ahí con su amigos jugando a las bolas o volando cometas o papalotes o sentando ahí haciendo no sé qué, hablando de sus cosas de muchachos que tramoyan una travesura para chanchullar otra, como aquel que dice. Bueno, la termo y todo ese mar muerto de la ensenada, poca corriente se mueve en esas bolsas de la bahía, qué buenas pescas se hacen ahí, pero cuando está por caer por acá el General no sé por qué se prohíbe que la gente anden en botes y chalanas por ese lugar, no sé, debe ser porque por uno de esos sitios tiene su casa el General, aunque también dicen que tiene otras casas por Ciudad Soler, ni sé, se dicen muchas cosas y cuando la gente no tiene en qué entretener a la lengua, una cosita de así la aumentan de tamaño nueve veces para ser otra cosa después. Me imagino que los americanos saben todas esas cosas, pero ellos también saben que no pueden venir a este país a coger mangos bajitos, así que se dejen de andar inventando leyes de reclamar nada, que acá no hay nada de esa gente, lo que tenemos acá es de nosotros, y lo de nosotros lo defendemos nosotros. Miami está lleno de grupitos así de revoltosos, que ni comen ni dejan comer, y que si propiedades suyas desde antes y bla bla, que de familia suyas y esas novelas, para novelas las que ponen por la televisión, que ahora con esa brasileña que habla de paraísos y de otros lados, pues ya ni se sabe dónde para esto de tanta perdedera de tiempo la gente. Luego dicen que cuando uno sale de acá, pues afuera hacen pruebas para ver si los que dicen que son esto y aquello tienen de verdá ese conocimiento, pero si es que la mayoría pierden el tiempo en esas cosas, pues ya se pueden imaginar, no se puede salvar todo y saber de todo, y el que no se mueve de frente a la tele y está en los feisbus esos que manda mensajitos y espera que te respondan los mensajitos, figúrese, quien está en esos diretes me imagino que no está para estudiar ni para el conocimiento, que fuera eso se nota, me dice Ursito a veces cuando está de buenas y se ha levantado bien, porque cuando se ha levantado con el moño torcido se pone a decir boberías, Dios sabrá las ideas que le meten en la cabeza cuando se junta con según qué tipo de gente, que hasta el amigo suyo, el Jordi, se piensa venir por acá y hacer fotos del muelle de lo que fue la fábrica para una revista no sé dónde, eso me ha dicho si no entendí mal, que se deje de estar en esas juntaderas, que el ser humano es un bicho malo y por esos países son muy astutos, no son los españoles tan bobos como los pintan, a veces hasta te responden con otra pregunta cuando les haces una, así que ya te puedes imaginar cuando alguien te hace una cosa así, ya uno no sabe ni a quién creerle, y ahora los muchachos se han mudado para el sitio ese, el feisbu ese, sí, que tantos años de hambre de conocer imagino que los tiene embobecidos, natural, ven tejemanejes de fuera, y en las tiendas de acá no ven mucho, y cuando ven esas cosas de fuera el hambre se les aviva, y las películas donde sale de todo y hasta de más, así por esos andurriales a cualquiera se le muere un tío, o como dice esa muchacha de la tele, dónde si no. Si tiene o no tiene casa no es que me interese pero seguro es que se cuida, no sea que venga un sinvergüenza y le quieran hacer un atentado al General, porque una cosa así terminaría formando algo más grande y dañino, como dicen en el noticiero de la tele, problemas con otras potencias, que uno no sabe a veces si sentarse un rato a escuchar las noticias que ponen por la caja tonta, como dice Ursito, porque todo son noticias malas y muertes y países en guerra y me fajo para quitarte lo tuyo, y el otro que se mete a defender al más chiquito, y el otro más que le conviene guataquear al fuerte y poderoso para no perder platicos de comida y que lo inviten a la mesa cuando hay que firmar tratados y esas cosas para no quedarse en el aire y en cueros, así vamos, amigos míos, y de adelantar para vivir más tranquilos, no, todo son papelitos y firmas y convenios, pero cada vez hay más guerras y más muertes y más malacabezas sueltos por ahí trastuqueando esto y embrollando aquello y enredando las dos cosas, veremos, señores míos, veremos.
          Acaba de llamar y que se pasa un momento por acá para que le dejemos unos pesitos para ir a verse las uñas a casa de su prima, por ahí por la panadería, que si estábamos en un rato, que de acá nos movemos poco, que bien lo sabe ella, que para qué se hace la desentendida. Cecilia mirándome y como diciéndome con los ojos, No le hables así, mijo, que la vuelves más arisca, recuérdate lo que le pasó hace poco, ahora todo tiene que ser paños tibios y no revolver. Le miré como diciéndole Mira, Cecilia, ésta se hace la muerta para ver el entierro que le hacen y para probar, prueba a ver si estamos en baja y así montársenos como hace con la mamá, pero nosotros no le podemos permitir sus majaderías, que termine la secundaria y vaya pal Pre y se haga una carrera como debe ser, porque fuera, si un día no está por aquí, le hacen pruebas, saben si sabe o está disimulando una cosa y el papel diciendo otra, que ya sabemos lo que pasa con los papeles, y más en estos tiempos donde muchos profesores no están para lo que tienen que estar y les corresponde, y todo es teléfono y pásame un peso y te mandé una solicitud y estoy conectado. No veo a un muchacho cultivándose con un libro como en otros tiempos hacía Ursito, y estaba en sus talleres o aprendiendo cositas en la Casa de la Cultura, que luego se nos revolvía eso también, pero por lo menos ese gusanillo de saber se le activó, como dicen por allá por dónde vive, que ahora muchas formas de decir y hablar se les han pegado a los muchachos, y como ven fútbol y escuchan a los deportistas y ven series pues se les pega, no digo que esté mal eso, pero que se cultiven y aprendan buenas cosas y tengan vocabulario, que saber decir las cosas es importante, más de lo que la gente cree, mira el Comandante lo butin que hablaba, bueno, a veces no dejaba hablar a nadie más y se robaba todo el protagonismo para él solo, pero hizo una revolución con su poquito de gente que se trajo de México, y eso no lo hace cualquiera ni todos los días se hace, así que miel sobre hojuelas, ¿que hablaba demasiado y no dejaba meter la cuchara? Bueno, otros presidentes hacen cosas muchísimo peores y más dañinas, y no les interesa la gente, miren al gordito feíto ese que ahora manda en los americanos, que se quiere meter en todo y quiere formar sus guerras con esa gente de los árabes de allá de casa del carajo. La panadería no está lejos pero ya todo este monte se va quedando solano, antes era un primor, y frente a la tienda o en la misma tienda de la comida, la tienda de ropa y seguido la planta de hielo y un poquito más pallá una oficina del Ministerio del Comercio Interior, y después el almacén de ladrillos y cemento y otras muchas cosas, pero eso no estaba así, eso tenía un vigilante, alguien que estaba ahí de día y de noche para que no se robaran los materiales que usaban y venían a buscar del puerto, del muelle del puerto adonde ahora está ese barco que no termina de hundirse, y debe tener un montón de bichos, y ya se habrán hecho su casa en ese barco un millón de alimañas de miles de formas, se ve muy lindo desde El Tiburón, pero en esa playa ya nadie se baña, muy poca gente va, y está llena de basuras como si la gente la hubiera cogido como basurero, el otro día me di cuenta y cuando llegué a casa se lo comenté a Cecilia, la porquería de cosas que tienen botadas ahí, qué cosas, con lo bonito que se veía cuando Ursito iba con sus amigos y primos a bañarse ahí, y los millones de dolores de cabeza que nos dio cuando andaba por esos sitios inventando sus marañas, cómo ha cambiado Legua de Pájaro desde aquello. No es que diga que mi nieto sea el mejor, líbreme Dios de decir esas barbaridades, pero ahora están entretenidos en toda esa telefoneadera y pa lo que tendrían que estar no están, y cuando vienen las pruebas en las escuelas son los dimes y los diretes y los padres acercándose, ¿Por qué mi hijo sacó esta nota tan baja?, y ¿Por qué a mi niña la desaprobaron?, figúrese. 
            
          Continuará...

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