martes, 26 de agosto de 2025

Atardecer de emociones......Francisco Sacristán Romero*

Finalista del V Concurso Internacional Litteratura de Relato  

Foto: El Sol, Los sucesos de anoche en el Paseo de Recoletos. Los
doctores curando a Emilio Arauzo Honorio, gravísimamente herido
Acabas de morir.
            Nadie lo sabe, Emilio, pero tú estás muerto. 
      Cae el atardecer en la ciudad. No lo sabe Visitación, que andará dormida en casa. No lo saben tus hijos, dos niños y una niña ya sin padre nuestro. No lo sabe tu madre anciana, en este silencio quebradizo que anuncia la aurora. No lo sabe tu cuñado. Él fue quien te sumó anoche a la manifestación.
           No tenías sueño y fuiste al cine. La película era mejor que la del pobre encuadernador en paro con los cincuenta recién cumplidos que cada día proyecta el espejo. Salías del teatro, luna nueva en el cielo de Madrid, y esa marea humana te sorprendió. Vivas ardorosos. Vivas enardecidos. Gargantas henchidas de fe. Entre ellas, la de tu cuñado.
          Estaba en el Círculo Republicano cuando los manifestantes irrumpieron, pidieron una bandera tricolor y la ataron a un palo. Hamelín ya tenía flauta. Y la gente, tu cuñado también, siguió a la flauta.
          Como en toda película, se lo advertiste: No te metas en líos y vete a dormir. Es la frase del secundario que va a morir. Cómo pudiste no darte cuenta. Tu cuñado cumplió el guion: No pasa nada. Vete tú, que tendrás que madrugar. La escena, con la Puerta del Sol en ebullición, no podía quedar así. Pedía más. La historia siempre pide más. Y tú, obrero con cara de obrero, pelo oscuro y corto, negros ojos abrigados por la espesura de las cejas, un bigote largo y recto que domina entero el rostro, estuviste a la altura, con la frase perfecta, la última de tu papel: No, yo no te dejo solo.
        Hamelín, la marabunta y tú: Emilio Arauzo Honorio. Por la calle de Alcalá todo parece posible. En el paseo de Recoletos sucede lo impensable. Los guardias civiles, jorobados y nocturnos en la noche nochera, salen al paso. Los manifestantes siguen a Hamelín.


Súbitamente, las jorobas se aplanan y los rostros se abultan, negro eclipse de máuser. Tercos fusiles agudos por toda la noche suenan. La gente chilla y corre dispersa, cuadro viviente de Genovés. Se resguardan. Se echan al suelo. Reptan para abandonar la escena, donde quedan huérfanas boinas, sombreros, gabardinas, un abrigo ensangrentado. Y heridos. Muchos heridos. Todos tienen algo en común que los separa de ti: ellos sobrevivirán, tú no.
           Una bala te ha entrado por la espalda y ha salido por tu vientre. Tienes otro balazo en la mano derecha. La sangre es escandalosa sobre la camisa blanca. Las curas de urgencia en la clínica de la calle Tamayo no bastan. El traslado al Equipo Quirúrgico del distrito Centro sirve para que un fotógrafo te retrate con vida por última vez. Los doctores Villa y Rodríguez Ortega, y otros tres espectadores, comparten esta amarga lección de anatomía. Todos te rodean. Nadie mira a la cámara. No hay de qué sonreír. Te vas apagando en posición yacente mientras te sujetan la cabeza. Cuatro personas miran el orificio de la espalda. La otra, con bata blanca salpicada de rojo, aparta su vista hacia abajo, fuera de campo, como intuyendo tu final. Un cristo crucificado preside agónicamente la sala. Tu rictus lo imita y se va mortificando. Eres el único que mira a cámara: ojos entreabiertos, rostro exhausto, boca subsumida bajo el bigote. Así te consumes antes de que den las seis. 
      Tu cuñado, que te perdió con los disparos, anda buscándote por todas las casas de socorro. No ha ingresado ningún Emilio y eso lo ha calmado. Aún no ha leído tu nombre en el periódico de la mañana, que narra la batalla campal de anoche y nombra a los heridos. Aún no sabe que has muerto. Aún no ha tenido que ir a casa de su hermana para anunciarle tu muerte, y es así como empieza el día para Visitación y sus tres hijos.
         No pasa nada. Eso te dijo hace un rato tu cuñado. Ahora tú te enfrías en el oscuro depósito de cadáveres sin que nadie te vele. Nadie lo sabe, Emilio, pero tú estás muerto. Es más: a casi nadie le importa. Y mientras tu cuerpo se va enfriando, Hamelín ya está haciendo sonar la flauta para que todo Madrid conozca lo sucedido. La represión sangrienta. El enésimo abuso al pueblo. Un pobre obrero asesinado. Hamelín toca, Hamelín no para de tocar. Para que la rabia crezca. Para que la marabunta engrose. Para que su flauta arrastre al Ulises colectivo en esta Odisea de una jornada.
         Va a empezar el martes 14 de abril de 1931. En los conventos ya preparan el Libro del Apocalipsis para leerlo este domingo. Cada hora de la liturgia anunciará el fin del mundo. Reyes, tronos, fuego, azufre, bestias, esclavos, muertos. Eso ocurre hoy: un mundo se extingue, una dinastía agoniza, unas vidas se apagan. La tuya, Emilio, es la primera. Descansa en paz.
          Ya cabalgan los jinetes por la gran Babilonia. El día va a comenzar.
         Las sombras se adelantan al amanecer. Se levantan de la cama, salen de casa, doblan esquinas, llaman a puertas, vagan en la oscuridad. Sólo son sombras. Todo empieza así.
       Bajo los soportales ennegrecidos de la plaza Alfonso XIII, un grupo de hombres se arremolina inquieto. Hace dos días fueron elegidos concejales de Éibar en las elecciones municipales que han sacudido el país. Hoy han sido convocados, de madrugada, a la casa consistorial. No saben qué va a pasar. Casi todo empieza así.
     Las sombras han ido atrayendo a más sombras, gatos en el misterio de la madrugada. La negrura desdibuja el perfil de los montes que hunden a la ciudad en este valle angosto, como un canasto verde y foliáceo mecido por el húmedo rumor del río Ego. Las sombras se multiplican. Uno a uno, los concejales suben las escaleras y toman asiento en el salón de plenos. Alejandro, Domingo, Juan, Eulogio, Martín, José María, José, dos Florentinos, Gregorio, Félix, Esteban, Cándido, Marcelino, Mateo, Miguel, dos Jacintos. Joaquín acudirá después. Son las seis de la mañana. La sesión ha comenzado.


Francisco Sacristán Romero
*
Licenciado y doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid (UCM, 1995 y 2000), licenciado en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid (UAM, 2000), licenciado en Derecho por la UCM (2004) y doctor por la UNED (2014). A lo largo de su trayectoria investigadora, ha trabajado en la solución de diversos problemas científicos interdisciplinares. Obtuvo un contrato en prácticas como Titulado Superior de Administración en el CSIC en 2005 para la negociación y redacción de contratos de transferencia de tecnología con organismos nacionales e internacionales. Ha participado en proyectos de investigación financiados por distintos organismos públicos como, entre otros: UCM, Comunidad de Madrid, Universidad Pedagógica Experimental Libertador de Venezuela, Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de Argentina, Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba y Universidad de La Frontera en Temuco. Seleccionado como ponente y conferenciante de diversos congresos y seminarios, organizados por diferentes instituciones, entre otras: Centro de Investigación Científica y Tecnológica de la Escuela Superior Politécnica del Litoral de Guayaquil, Sociedad Meteorológica de Cuba, Centro Argentino de Etnología Americana-CONICET, Facultad de Humanidades de la Universidad de FASTA (Argentina), Universidad de Génova, Cátedra UNESCO / Metodista de Comunicaçao para o Desenvolvimento Regional de Brasil, Facultad de Filosofía y Ciencias de la Universidad Estadual Paulista de Brasil, Ministerio de Informática y Comunicaciones de Cuba e Instituto Politécnico José Antonio Echeverría, y Asociación de Bibliotecarios Graduados del Paraguay. Ha obtenido diversos premios literarios: Segundo Premio del III Concurso Teatro Breve (UAM, 2017), ganador del XLIX Certamen Literario Riopar Verso 2023, Tercer Premio del III Certamen de haiku Kasumi (2023), Accésit del VII Certamen Literario Microrrelatos Caseteros (2023), Segundo Premio del IX Certamen Literario “Farmacia de toda la vida” (2023), Segundo Premio del IV Certamen de Poesía “Amparo Lara Fuentes” (2023), ganador en categoría Poesía del Concurso UAM de Creación 2023-24, ganador del III Certamen de guiones de teatro FATEA Rubielos de Mora (2024), Segundo Premio en categoría Poesía del XLVII Concurso Literario Fráter Madrid (2024) y ganador del XI Concurso de Relatos Cortos “Plazuela de los Carros” (2024). Finalista del V Concurso Internacional “Litteratura” de Relato.

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