miércoles, 2 de enero de 2019

Carne y Vegetal......José Ramón Cervera Grau*

Finalista del III Concurso Litteratura de Poesía

Carne
Foto: Códice Magliabecchiano mexica

La carne nueva sólo sabe arder.
Pero hay otra carne más poderosa,
como la de la víscera humeante en el sacrificio,
con su ánima que se eleva en el calor del vapor 
ascendente,
y que es la del animal espasmódico
resistiendo frente al cuchillo.
Qué horror nos da,
en nuestro apagado amor de mamífero recatado,
esa electricidad del músculo
que no sabe de las edades,
que fundó la vida y la devuelve
a través de cuerpos aguerridos,
donde el tuétano de lo vivo
se desempeña mejor que en los misales.


Vegetal

No pertenecerás a reino alguno 
si no eres capaz de ver el crecimiento vegetal,
su húmeda humildad, su pujanza,
vencedora final de todo incendio o sequía.
Todo es ahí movimiento ligero y sordo,
y cualquier alzamiento vivo
existe sólo bajo su licencia.
Mira, una brizna de hierba crece frugal
con una gota de agua
que apenas rozó su apoyo en el suelo.
Sé que desde el no lugar de la muerte
se adivina el crecimiento de las plantas, 
que sin embargo es ajeno a todo,
y su constancia deja a los muertos
satisfechos y esperanzados en esa forma de resurrección.
El esfuerzo de su esplendor
es callado y sufrido.
Algo de él tiene el coraje del trabajo anónimo
y cotidiano de los hombres,
que también es generoso y amplio
como los bosques y los campos de cultivo.
Si soy dichoso al recibir el sol,
es sin duda porque de fondo tengo
un brote de manos,
un tallo de hueso,
un verdor intenso
que mueve el aire rojo
que respiro dentro.
Ante esa luz me elevo y me inclino,
como una hoja viva.
En el yermo, 
los primeros rayos solares
junto al milagro del agua
harán brotarlo todo.
Y una alegría inexplicable habitará alrededor.
Toda criatura viviente lo sabe y lo recuerda.
Sólo en esta tranquilidad sin sangre
existe este reino silencioso.
Al fondo de años innumerables por venir,
nada que deje llagas sobre la superficie terrestre quedará.
Sin embargo, en medio de la rotación del tiempo,
el vergel que subsista seguirá elevándose imperturbable,
como en una oración muda.
Mientras las maniobras de las raíces,
extensas y penetrantes,
amagarán siempre
el eterno retorno de lo animado.



Nació en Valencia en 1962. Su infancia transcurr en Dos Aguas, su pueblo, y actualmente vive en Benifaió (Valencia). Con 16 años tuvo que interrumpir sus estudios para trabajar: peón de albañil, jornalero agrícola, agente comercial, pintor, operador de centralita telefónica... Es ferroviario desde 1981. Pasó por las Universidades Laborales de Cheste y Huesca, y cursó Filosofía en la Universidad de Valencia entre 1992 y 1995. Se considera escritor de poesía ocasional, con el empeño y difícil desempeño de poder convertirse en poeta. Ha sido colaborador, con artículos y poemas, de la revista cultural Diáfora (1999) y de la Cartelera Turia de Valencia (2002 y 2003); y ha ganado los premios Nacional de Poesía de Universidades Laborales (1977), el certamen de poesía Hoya de Buñol (1987) y el Fiesta de la Vendimia de Cheste (1987). Finalista del III Concurso Litteratura de Poesía.

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