¡La familia de Litteratura estamos de enhorabuena! La Alcaldía de Pereira (Colombia) acaba de publicar “La leche al sol”, el nuevo libro de poemas de Gustavo Acosta Vinasco, narrador, poeta, guionista, filósofo, editor y periodista, además de buen amigo, colaborador habitual de nuestro blog y Presidente del Jurado del V Concurso Internacional “Litteratura” de Poesía; una obra que obtuvo el prestigiosoPremio Colección de Escritores Pereiranos/as 2024. El poemario está disponible en las mejores librerías colombianas, y también se puede conseguir a través de Instagram: @libreria.savia. Con permiso del autor, y a modo de aperitivo, hoy os ofrecemos en exclusiva para l@s lector@s de Litteratura uno de los poemas más impactantes del libro.
Para Henry Mejía y Giovanni Gómez
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| Foto: Luna llena rosa de abril sobre México (www.telefuturo.com.py) |
1
Que
el terror no nos prive de bañarnos con el rosa de
la luna,
ni
de saborear la acidez de la lluvia
o
de un paseo furtivo bajo los falsos carboneros de
Los Bloques...
Ni
de soñar con el rostro que contemplamos
–distantes– por
centésimas de segundo,
lo
justo para averiguar si una pupila aún se dilata por
2
Su
propia sangre le selló la mordida,
los
ojos abiertos ya habían perdido la virtud de mirar,
pero
él no lo sabía.
3
Cómo
me hubieran complacido las dulces lágrimas de mis amigos,
tan
hermanas de sus risas,
en
este tránsito insólito, insolícito.
No
me ha matado la peste, sino mis males antiguos… y mayores…
Pero
la ausencia de mis amigos, confinados como soldados
a
la espera de acción,
confinadas
nuestras alegrías compartidas,
esta
ausencia sí me remató.
4
No
me abstengo de revistar los cipreses de El Porvenir.
Un
pálpito inusitado me asalta como un ladrón de alegrías
si quiero desear querer poder llegar a La Avenida.
La autoridad está en mí; también la inobediencia.
5
si quiero desear querer poder llegar a La Avenida.
La autoridad está en mí; también la inobediencia.
5
Este
no es un domingo de café
ni de inquietudes que no sepan esperar.
ni de inquietudes que no sepan esperar.
Incluso el bus articulado respeta el derecho al silencio
cuando los conductores temen adentrarse
hacia el túnel sonoro de la filarmónica de chicharras
de la Treintaidós con Séptima.
Porque
necesito respirar…
y es que amo los solares…
y es que amo los solares…
… allí, cuelgan a secar la ropa en un palo recostado del muro vecino.
En aquel balcón, la india motila a su marido,
se ven divinos contra el naranja del ocaso.
Espero a que sean las ocho para sacar mis palmas batientes,
loor a médicas y enfermeras,
con más razón si visitaron mi lecho.

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