martes, 18 de septiembre de 2018

Desde mi lugar......Ivo Leonel Pereira Díaz*

Segundo Premio (ex aequo) del III Concurso Litteratura de Poesía


Foto: Santuario de las luciérnagas en Nanacamilpa (Tlaxcala)
Acaricio atento el paso ardiente de la desgracia, 
como canto esculpido en tersa tristeza…
arropado de esbeltas angustias, vigilo tu risa,
dejando dédalos urdidos en cuerpos callados,
desgajada querella.

En la cumbre cristalina se ven tus recodos,
pérfidos, pálidos, póstumos…
anclo a mi silla ásperas sombras de amor,
sonetos silentes, síncope en la geografía del dolor…
veo venir tu cuerpo, cómodo, condenado,
hacia mis mares amilanados…
que ya se abrazan asiduos, gozando el desdén.   

Atribuyes ansias a los hombres acabados,
como los cántaros cotorrean sobre aguas pasadas,
militas el mundo moribundo de estos brazos bermellón,
frío grisáceo de hirviente manantial…

Y tu voz me devuelve al abismo,
y tu adiós me arroja al vacío, 
y soy luciérnaga adormecida,
por bosques baldíos sin claros, por aires ancianos sin luz…
bestia rentada por noches adustas
para historias por coser.
Desde mi sitio, te encuentro,
volátil visión. 
Quisiera urdir una estampida,
salir sigiloso del claror que decora este universo
en el que apremia el fuego, la virulencia del tormento… 
aquí, desde mi lugar,
acuno tus muslos desbaratados, tus promesas ciegas,
tus defectos decorosos, drásticos, desdeñosos…
aquí paso el tiempo,
bajo vasta cantidad de techos,
aminorando mi mundo
a temerosos rastros de letras…
finjo, duele, pero finjo
que el agua no me quema cuando embebe
mi boca desagradecida, quisquillosa, malnacida,
y me acerco a los abrigos del paisaje, y siento…
más trémula mi caída.

Quisiera urdir una trampa en tus abrazos,
que de vez en cuando visitan mi cielo…
para atarlos, desgastarlos y fundirlos
en cada grieta de piel que asalta el tiempo.
Así estarías envuelta en mis sudores,
en mis cataratas desnutridas, intentando más la huida…
hacia un credo menos borde.

A veces vuelvo a mí,
cuando se derriten los miedos frente a la estufa,
y borbotean en los mantos una sarta de manías
que luego untan mi alma de desvelos.
Y me siento mejor
estando herido, escondido, apartado…
Porque la herida la propina el encierro,
y en los adentros se gesta la música celeste,
ésa en la que se avalan todos los destierros,
y cantas como coronel cansino,
un silbido tras otro, una pena atascada…

Desde mis aberturas enrojecidas,
interpreta un aria la espina, se deja tender la incordia, 
se debilitan todas mis prisas,
corro a tus abrigos, pero me hielan
y entonces grito y titilo,
como los peces en las avenidas
de alguna ciudad marchita.
Combato,
rehuyo,
me dejo envenenar por los vocablos
que expulsan melanina… 
y así se difuminan garabatos azules en mis recuerdos,
gracias a tu tinta,
gracias a tu boca,
que por fortuna no es mi fiel vecina…

Ahora convido a tus susurros, a tus pasos, a mi orgullo…
aunque hayamos perdido la guerra
en esto de salvar las inquinas. 
Ahora no camino sobre la alambrada,
ahora soy minúsculo en algún terral,
una de esas florecillas a la orilla de una escalera,
inoportuno florecer.
Vienen por mí aciagos tumbos de paternidad.


Ivo Leonel Pereira Díaz
* Nació en Maracay (Venezuela) en 1992, hijo de padres venezolanos y portugueses. Docente, escritor y cantante, desde muy pequeño fue amante de las letras, los libros eran su regalo favorito, los concebía como tesoros sagrados. A los 13 años se sintió en condiciones de iniciarse y escribió su primer cuento, La caja descorazonada, por supuesto con muchos errores. La escritura ha sido su compañera a lo largo de su existencia: ha escrito alrededor de trescientos poemas, muchos cuentos y relatos breves, crónicas, y hasta el incipiente e inacabado borrador de una novela. Ha participado en múltiples concursos y eventos literarios de su país, y recientemente alcanzó el sexto puesto en el concurso Micro ficción Zeta (Caracas). Segundo Premio (ex aequo) del III Concurso Litteratura de Poesía.

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