domingo, 8 de enero de 2023

Que doce años no es nada......Sandra Pérez de Andrés*

Finalista del IV Concurso Litteratura de Relato   

Foto: Blanca Suárez, Amaia SalamancaMacarena García y
 Belén Cuesta en A pesar de todo, de Gabriela Tagliavini
«La vid». Así se llamaba un restaurante de carretera de una pequeña localidad de la costa. Y
allí fuimos a parar por casualidad cuatro amigas un domingo de aquel agosto que agonizaba sin piedad. Apurábamos el verano de un sorbo con avidez, como quien se bebe la última copa en un garito al filo del amanecer. Risas. Bromas. Confidencias. Durante el estío los problemas son menos problemas, y en ese viaje relámpago de fin de semana, nos habíamos propuesto que nuestras preocupaciones se desvanecieran. Nos sentamos en la terraza de aquel pintoresco mesón a almorzar. Nos debatíamos hambrientas entre pedir raciones o el menú del día cuando, de repente, apareciste de la nada para tomarnos nota, rezumando hombría. Me quedé sin respiración. Moreno. Alto. Guapo. Atlético. Simpático. Y con una sonrisa que derretía los hielos del tinto de verano que en ese momento yo sostenía en la mano. Cuando me tocó el turno para decir lo que quería comer, me sentí palidecer. 
         Lo noté, lo notaste, lo notaron mis amigas, lo notaron los demás camareros, y lo notó hasta el último despistado cliente de aquella bonita cantina. Surgió entre nosotros y se palpaba de forma ostensible en el ambiente. Chispa. Energía. Conexión. Electricidad. Química. Física. Y todas las asignaturas de la carrera que nos dijiste que aún seguías estudiando con vocación mastodóntica. Yo hacía tiempo que había acabado la universidad, y tú ibas a empezar ese incipiente septiembre a estudiar el penúltimo curso con admirable tenacidad. De pronto, me invadió un sudor frío, y noté cómo se me aceleraba el pulso a un ritmo desmedido. Echando cuentas mentalmente, calculé que te sacaba diez primaveras, más o menos. De la impresión, la cuchara que tenía en el plato se me cayó al suelo con un ruido atronador. Al momento, me trajiste una limpia y me la entregaste con extremo cuidado, observándome despacio con un regodeo malsano. En ese preciso instante, sentí que el suelo temblaba bajo mis pies con una intensidad apabullante.
         Las cuatro pedimos una botella de vino. No se nos ocurrió una manera mejor de homenajear a aquella «cepa» en forma de taberna que te había colocado en mi camino. Ese tórrido día en el que el mes más vacacional del año se nos escurría, resbaladizo cual anguila, de las manos, brindamos, bebimos, privamos y pimplamos. Yo dudaba, con una gran subida de autoestima, entre celebrar que no me quitabas los ojos de encima, u olvidar el hecho de que cuando tú naciste yo ya era casi una febril adolescente. Siguió la comida. Siguió el morapio. Siguieron los minutos. Siguieron las horas. Cada vez que venías a atender nuestra mesa con diligencia, el corazón se me salía desbocado por la boca, incontroladamente. Tomé una drástica decisión. No prestarte atención. No contemplarte. No hablarte. Ignorarte. Hacer como que no compartíamos las mismas coordenadas espacio-tiempo que el caprichoso destino se había encargado de unir con arriesgado acierto.
      «¿De dónde sois?»: preguntaste de pronto a bocajarro. «De Madrid»: contestaron mis amigas con desparpajo. Yo hacía rato que me había quedado muda. «Qué casualidad, yo estudio allí. En quince días voy para allá»: lanzaste el órdago de manera precipitada, y yo en ese momento no fui capaz ni de sostenerte la mirada. Sentí que me desmayaba. Sin embargo, el caldo que maridó la comida me hizo sentirme crecida de forma milagrosa. Y no sé ni cómo ni por qué, nos trajiste la cuenta con tu nombre y tu número de móvil apuntado con pasmosa soltura. «Llámame y quedamos»: sólo recuerdo esas tres certeras palabras que pronunciaste sin titubeos, y traspasando intencionadamente mi retina con tus dos luceros negros. Esa tarde, durante el camino de vuelta a Madrid, se abrió un profundo y acalorado debate entre el cuarteto. Todas las integrantes de aquel vehículo acordamos votar, y la mayoría absoluta decidió que yo tenía que volver a saber de ti. Acepté sin rechistar.
         Después de intercambiar contigo varios mensajes de WhatsApp, nos citamos pocos días después para cenar. Aquella noche eterna, la conversación no tenía freno y perdimos la noción del tiempo. En el transcurso de la madrugada, y por los datos que me aportaste, confirmé lo fundado de mi sospecha. Yo era doce años mayor que tú. Hablamos durante varias horas, pero en ningún momento me preguntaste la fecha de nacimiento. Yo tampoco hice alusión alguna al tema en concreto. No era importante. No era relevante. No lo necesitábamos saber. No lo queríamos conocer. Únicamente éramos un hombre y una mujer en un bar dejándonos llevar... Sólo eso. Todo eso.


Sandra Pérez de Andrés
*
Licenciada en ciencias ambientales e ingeniera técnica agrícola, escribe por vocación y pasión. Nos cuenta que, para ella, comunicar es una necesidad tan vital como respirar. En el ámbito científico-tecnológico, ha publicado libros, artículos, ponencias e informes. En el ámbito literario, ha obtenido los siguientes galardones: segundo premio de microrrelatos en el X Certamen de Relatos Cortos en torno a San Isidro (Secretariado de Pastoral Rural de Palencia y Ayuntamiento de Saldaña, 2021) y áccesit en el V Concurso de Epitafios para el Cementerio de Torrero (Zaragoza, 2022); y ha sido seleccionada para dos antologías: “100 palabras de Corazón. Antología de microrrelatos”, del III Certamen de microrrelatos de la Asociación Cultural El Libro Feroz y Santiamén Lepe (Huelva, 2021), y la del I Concurso de Microrrelatos “Pongamos que hablo de Madrid” (2022). Finalista del IV Concurso Litteratura de Relato.

8 comentarios:

  1. Enhorabuena!!!
    Me encanta tu estilo.

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  2. Respuestas
    1. Muchas gracias!!! Voy a pensar lo del segundo episodio.....

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  3. ¡Muchas gracias, Albada, Anónimo y Unknown!!! Veo que l@s lector@s quieren saber más... Sandra, si decides continuar el relato, a petición popular, en "Litteratura" estaremos encantados de publicar la segunda parte / el segundo episodio.

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    Respuestas
    1. Gracias a todos/as por vuestros comentarios !!! Le doy una vuelta a ver si decido continuar la historia....y por supuesto, os aviso para publicarla aquí !!!

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