viernes, 14 de julio de 2017

"Vigilia en Buenos Aires": la nueva novela de Ur Olivero

Portada de Vigilia en Buenos Aires
La editorial argentina Final Abierto acaba de publicar Vigilia en Buenos Aires, la segunda novela de Ur Olivero, amigo y colaborador habitual de LitteraturaComo escribía el crítico Ignacio Echevarría en Babelia: "Olivero maneja con maestría los registros coloquiales, y acierta a cifrar en un acorde desconsolado las notas costumbristas, intimistas y míticas que apuntan las voces empleadas, entre las que destacan las encendidas ráfagas faulknerianas en que se eleva ocasionalmente el tono".
         La incomodidad es la tierra que habita esta obra. Un limbo que alimenta tensiones, ¿quedarse en la isla?, ¿irse?, ¿regresar? El calor, el agua, la vegetación, toda la geografía cubana operando como fantasía de felicidad. La irrupción de la cárcel por un robo adolescente que funciona como tumba en ese paraíso perdido que es la niñez de Jorge, el protagonista. El exilio empujado a España, ¿derrota?, ¿distancia para poder ver? De España a Buenos Aires, ¿decepción del primer mundo?... ¿Qué hacer?
         La novela está disponible en las librerías argentinas, puede comprarse online con envío a domicilio en www.waldhuter.com.ar, www.yenny.com.ar o www.mrbooks.com (Ecuador, Colombia y Perú). En España y Europa, la distribuidora es Canoa Libros (www.canoalibros.com/ficha.asp?id=15563). Desde Litteratura queremos transmitir nuestra más sincera enhorabuena al compañero Ubaldo y recomendaros a tod@s la lectura de Vigilia en Buenos Aires. Con permiso del autor y a modo de aperitivo, os ofrecemos uno de los capítulos más sugerentes de la novela.


Hoy es la segunda vez que te escuchamos y nos dijeron que todo bien. Estamos muy contentos porque en marzo ya caerás de este lado y a partir de ahí, otra vida por allá por las muchas Argentinas y con los primos y los abuelos Cielo y Raúl y los tíos. Ayer le puse mis manos a Ro en la barriga por si dabas algunas de esas pataditas pero no, tú tan tranquilito. Un rato antes me llamó para que te leyera algo y según ella, y evidentemente yo la creo, cuando sentías mi voz te movías. Sabrá Dios qué diablura andarías tramando por ahí dentro, pillín.
         "Pocho."
         "Dime, termino una cosita y voy."
         "Vení." 
         Me acerqué y nada. Tranquilo ahí como el que no rompe un plato y... ¿Qué plato has roto, bandido? Eso, que para que ocurran cosas basta estar vivo, y si se vive, pues se vive.
         La doctora pesó a tu madre y le dijo que nada, que todavía no había engordado. Que ahora a finales de diciembre ya empezarías, que no se preocupara, era normal. Hasta hizo una broma y todo. No nos molestó la broma, pero de algún modo tenía que meter la idea del nacionalismo y la independencia catalana, son días convulsos y en ebullición para los catalanes con el asunto ese de la independencia, que si Referéndum, que si Sí que si No, y nosotros rezando para cuanto antes llegar al avión. Ro tiene que entrar a trabajar el 2 y yo llegaré pocos días depués ¡así que no podrás escaparte, bandido!
         El 31 sabremos definitivamente. Lo importante de todo es que estás bien y que nos tienes acá esperándote. Tus abuelos te trajeron de Argentina un osito y unas ropitas y creo que hasta un babero.
         "¿No lo sientes?"
         "No..."
         "Ahora mismo cuando fuiste a buscarme el vaso de agua se acaba de mover, o cuando le leíste hace dos días un poco también. Será porque cuando le leés va reconociendo tu voz, o una de esas voces de las tantas que dice tu amigo el periodista Zaurín tenés. Ojo, boludo, que no quiero que se pierda entre todas esas voces tuyas porque ¿y si después no lo encontramos, qué?
         "Tranqui, no se perderá."
         "El año que viene vamos a ver a tu familia y así lo van viendo, o la van."
         "Sería lo ideal."
         "Vas a ver que podemos. Si no me engañaste y no te persiguen en tu país y no estás buscado por la Interpol... No sé, boludo, que tú sos uno pero sos otro y otros más. A veces no tengo ni idea cuál de esos personajes se va a levantar a mi lado."
         Nos reímos. Es importante que nos leamos sin tener que valernos del rabicorto y errático vuelo de las palabras, aunque ésas fueron las que me salvaron allá, en aquella universidad, la vida siempre viva por los márgenes.
         "Ya se lo he contado a tu madre. Desde el primer día, desde aquella vez que nos sentamos a beber aquel café después que salimos de la biblioteca. Y un rato más tarde, miércoles ya por la madrugada, mensajes van mensajes vienen, y al día siguiente fuimos a tomar algo a Gracia y hasta se acercó un momento el gran escritor Spinoglio, de Turín. Ahora vamos a suponer que me preguntas de ese amigo de Turín,
         "Un amigo que tiene talento para hechizarte en sus historias y no dejarte escapar hasta que no acabas la última línea, y que además la historia empieza realmente cuando termina."
         "..."
         "No es sólo que orfebre habilidad y astucia para llevar sus tramas sino que te ríes de cómo los personajes se ríen, se burlan de todo. Ese tipo de talento no abunda, eh, puedes estar completamente convencido o convencida. Y no te lo decimos porque seamos tus padres sino porque es cierto, puedes creernos. Se lo sugerí a una editora, y bueno, creo que estaba ahí pero no sabía leer, hijo, que leer no es deletrear, con deletrear no basta para entrever lo que discurre por detrás o por el fondo, eso ya lo irás aprendiendo un día detrás de otro."
         "..." 
        "Mañana hablaré con tu abuela de aquella hermosa isla, la que según el conquistador Colón que nada conquistó, jamás fermosos ojos vieron. Y estará mi hermana y quizás mi otro hermano que hace un millón de años que no hablo con él, porque por allá se complica todo. Porque en ese pueblito, en esa aldea, no hay teléfono ¿sabes? Y yo tengo que hacer milagros para conseguir hablar con mi madre, o sea con tu abuela. Ya la conocerás."
         "¿Que si fui un niño feliz?"
         "Sí. Ya lo he repetido por ahí millones de veces. Precisamente no tuve lo que suponen muchos que ha de tener un niño para serlo. Ni muchos juguetes ni demasiada pulcritud ni demasiados regalos el famoso Día de los Reyes, pero ¿sabes qué tuve? Pues el mar cerca y un montón de primos que éramos todos uno como Dartañán y sus tres amigos y caminábamos mucho descalzos (eso es importante, más importante de lo que suelen creer muchos o de lo que se suele divulgar). Ah, sí, recuerdo aquella bicicleta 24 que fue la primera que me regalaron, fui pero que muy feliz porque la veía por ahí en fotos o veía que otros muchachos del barrio tenían la suya y yo soñando con una, pero nada, cada Reyes que llegaba nones, hasta que un día abuelo, el papá de mamá, se apareció con esa bici 24 medio mandarina y me hizo inmensamente rico, figúrate cuánta riqueza puede contener un sueño de ese tamaño."
         "Pero..."
         "Dime, no te cortes."
         "Mamá dice que de esa bicicleta no hablas mucho, o de esos años en que viviste allá en Lengua de Pájaro, ¿y ese nombre de dónde salió?
         "Ah, ese era el nombre que tenía el pueblo de tu abuelo cuando llegaron los españoles hace un burujón de años. Mucho, pero que mucho antes de que naciera tu abuelo, se llamaba Nicaro, pero eso es lo que quería decir en la lengua de los Taínos. ¿Te gusta?"  

Foto: Agencia REUTERS

Cuando fui por allá por Nuestra Señora de Asunción, noté que por allí nadaban las huellas de los primeros vecinos de la zona de la primer Villa fundada, como nos contaba el maestro Danilo cuando le daba por perorar temitas de la Historia. Me sorprendió ver ese barquito en el que llegaban un montón de negritas y negritos, en ese cayuco muy largo, que hasta mujeres preñadas venían y atracaban ahí en el muelle no muy grande y luego de ahí se los llevaban para albergues y creo que se quedaban en el país durante mucho tiempo. Y yo comiéndome a mamá con la lima de mi curiosidad, ¡imagínate!
         "¿Y esos pobres?"
         Abuelo de ninguna manera podía quedarse sin tensar el arco.
         "No son pobres, mijo. Son gente que vienen de países sin recursos y tratan de sobrevivir como pueden y donde les dan cabida. Nosotros tenemos lo que esa gente desgraciada no tiene, pero no son pobres."
         Veía una negra muy flaca con un batilongo muy grande y con el pelo así todo revuelto, pelo tipo espendrú. Los hombres también eran altos y medio distróficos y esos bultos que llevaban amarrados a su espalda eran los hijos de esa gente y recordé al negrito Font cuando estábamos becados allá en Soler Puig, ese tipo era un as en el parchís y no había manera de tumbarle.
         Esa imagen se me quedaba dando vueltas en la cabeza todo el tiempo que pasaba en La Tinta en casa de los padres de mi padrastro. Supe después que nuestra isla los acogía y tenían a esos pobres desgraciados ayudándolos como podíamos.
         Sí, por allá por Baracoa quedaban huellas de nuestros primeros antepasados, se le notaba a la gente en los rasgos y en los visajes y muecas que hacían con el rostro. Todavía me recuerdo de María José, la hermana de mi padrastro, porque a ésa en cuando le eché el ojo me dije Aquí tiene que haber más de un gato, y andaba ella por ahí sin zapatos y enseñando los muslos y le sobresalían por fuera del chor unos pendejos que madre de Dios cómo me ponía nervioso, porque a veces no sabía dónde posar los ojos cuando ella se encaramaba en la mata de guayabas.
         Abuelo y Elías se llevaban fenomenal. Elías era el papá de mi padrastro y un tipo que los fines de semana le daba por ir a pescar por allá por los farallones y los acantilados del mar y hasta llegamos a rondar cerca de la desembocadura del Toa. Y ver a mujeres que lavaban la ropa en la orilla dándole golpes sobre una piedra. Hermoso río ese el Toa, pero lo que no me acababan de convencer eran sus aguas. Las aguas de un río, como las de un país, si no fluyen y se encierran como a las ideas... No sé. Me gustaba más el Yumurí.
         "¿Cómo iban?"


Siento esa voz que me está preguntando de ese más allá que dentro de muy poco será más acá. "Pues para marzo", le dijo a Ro la comadrona. Ayer pasó por una tienda y encontró pantaloncitos y medias y pulovers, que por allá por Argentina les dicen remeras y tú aprenderás de las riquezas de aquellas palabras y las riquezas del Caribe.
         "Íbamos en El Cometa y El Cometa salía del puerto de Lengua de Pájaro, que ahora ya no atracan barcos ahí porque es un puerto que se ha quedado como aquel que dice en las ruinas, es posible que de alguna manera ése sea el mejor encanto de sus encantos pasados."
         "¿Cómo era?"
         "Un pájaro grande, como un cometa. Desde la parte de atrás yo veía cómo los peces iban saltando en el remolino que dejaban las propelas y a no sé cuantos nudos iba, pero rápido rápido."
         "..."
         "Mis amigos Juan y Orlando, que luego nos volvimos a reencontrar en la Universidad de PM, tenían un bote de remos y venían al colegio desde su casa de Cayo Zetía, así que ya te puedes imaginar. Así venían al Calixto García. Creo que ya te dije en otro momento que ése era el nombre de aquellos tiempos de la guerra de independencia, de cuando los gallegos querían que nosotros fuéramos sus trabajadores y sus peones, por decirlo así medio en fino. Hasta por España estuvo ése desterrado."
         "..."
         "¿Sabes qué me encantaba de ese colegio? Estudiar no me apetecía, pero ese colegio sí que nos gustaba a los muchachos del barrio. Además era una preciosidad, y desde la carretera, que va para El Cinco y La Pasa y Río Grande, nace desde ahí una escalinata con sus bancos en cada tramo y sus macetas cada una con su tipo de plantas.
         "Cuando llegaba la hora del recreo nos gustaba mucho bajar por ahí para ir a la pizzería o a la tienda donde vendían globos, si ahora no me hace trampas la memoria. Ya se sabe que ésa hace trampas cuando le conviene y según la gente que hay delante y en según qué horas."
         "..."
         "Te diré más... Ahí fue donde por primera vez vi a Nairobi y ni idea de que eso fuera la capital de Kenia, aunque algo me sonaba de habérselo escuchado a alguien."
         "..."
         "Eso es en África. Perdóname que te hable así de crudo, pero es uno de los sitios al que tienen ciertos Poderes más jodido y humillado del mundo entero, a esos negros los han tenido siempre muy contra las cuerdas y muy muy. Bueno, queramos o no reconocerlo, y más allá de lo que conviene decir en voz alta, todos venimos de ahí, así que si le acercas un poco la llama a la imaginación ya puedes completar el resto.
         "He pensado muchas veces que una parte importante de mi vida estuvo en las cartas que le escribía Mandela a su mujer y a sus hijas desde la cárcel Roben Island. Me las aprendí de memoria muchas de ellas y luego, cuando me tocaba escribir cartas para otros, pues copiaba descaradamente las cartas de Mandela y así las mujeres se sentían felices, porque las palabras... las palabras pueden encantar como los viejos cuentos y te pueden liberar y te pueden también condenar, y volver un prisionero o un prisionero dentro de otras prisiones, según se mire."
         "..."
         "Allí, bueno, no se pueden encontrar palabras para la sensación que sentí el día ese. Vi las alambradas y me llegaron imágenes como meteoritos, pero ninguna la pude retener para que luego me pudieran ser útiles, para tan siquiera meterlas en una carta y fabular con ellas. Hasta me entró dolor de cabeza de repente viendo al tipo ese que tenía una planilla en la mano e iba apuntando cosas en esa planilla y nos iban contando. ¿Y te crees que yo era el único? Pues no, me imagino que los otros que iban delante o detrás de mí sentirían lo mismo o alguna escala de esos miedos que nos esclavizan cuando tenemos esa edad porosa que surfea el novelista de Cáceres, y no acabamos de ver la cara a esos monstruos porque son miedos, bueno, no sé... el caso es que pasamos al otro lado, como tú pasarás ahora en marzo para este lado, y allá te esperamos porque acá ya no. Acá nuestro tiempo en esta bendita ciudad ya por el momento se agotó, y más ahora con todo el lío ese de si serán o no serán independientes. Estos catalanes que no se sienten españoles, natural mijo, Franco los tuvo bastante jodidos durante mucho tiempo, natural. Y por ahí por esas disquisiciones me pierdo y tampoco quiero que tú pierdas el norte, así que por el momen lo dejamos aquí."
         "..."
         "No, no es fácil, chico. Unos porque tienen demasiado y se siguen quejando si no lo tienen todo, pero es que todo no se puede tener, y otros porque apenas llegan a tener lo mínimo para desatascar el día a día y fíjate, no es fácil todos estos dimes y todos estos diretes."    

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