lunes, 14 de marzo de 2016

Hombre que deletrea el pestañeo de una mujer desde la luna: I. J. Hernández*

Finalista del IConcurso Litteratura de Poesía

No puedes poner los pies en la tierra
hasta que no has tocado el cielo.
PAUL AUSTER
                                     I
Foto: Stanley Kubrick, 2001: Una Odisea del Espacio

De lo más próximo a lo más lejano.
En un milagroso óptico equilibrio.
Estás aquí:
Hija de Dios hecha mujer.

                                    II

La última generación de astronautas calvos. 
Jazz. Alas de iridio. Sexo visual.
Dios enciende un cigarrillo y se esfuma.

Un pestañeo en la luna
equivale en la Tierra a un siglo de amor
entre dos seres que jamás orbitaron 
la ingrávida cursilería
del yo te bajo la luna.   

No llores. Lee Informe para una Academia de Kafka.

Un pestañeo en la Tierra
en la luna y en sus barrios periféricos
equivale o no equivale para nada 
a follar con calcetines.

Paraíso Travel. Pies de plomo. Chatarra cósmica. 

Un pestañeo en cualquier rincón del mundo
es sólo un jodido pestañeo.

Trazo la línea perpendicular a tu insomnio.
En la mesilla de noche:
El arco iris de gravedad de Pynchon.

Trazas de cafeína. Rímel aerodinámico.
Alquimista de orgásmicas geometrías del universo inexplorado.

En la luna no hay vida. 
Sin ti no hay luna.
Oh my god!

                                   III

Una distancia que no se alcanza 
es como acudir en pelotas 
al velatorio del infinito.

A nadie se le ocurriría
alejarse demasiado de uno mismo.
Rezar como un vampiro,
como un vampiro morder el aire.

En la luna no hay mares lunares.
La ruta 66 no llega al océano.
La muralla china no se ve desde la luna.
Pestañeo. Pestañeas.

¿No es acaso el más poético de los milagros?
Saber que la medida de los sueños es tan insoportable,
que deletrear la palabra realidad
es la única jodida e irreal y desmedida manera
de mirar a la muerte
sin parpadear.
Babilonia Street. Laika underground.

Dejémonos de pendejadas.
Los sueños necesitan sus horas de sueño
para arder como mil amaneceres en Marte
congelados en una sola pupila.

Play. 2001: Odisea del espacio
Transiberiano. Agujero de gusano. Guillotina astral.
¿Verdad o acción?
La verdad es acción. 
Pause.

La luna fue parte de la Tierra.
Stop.

                                   IV

Llueve. 
Una sola gota bastará para sanarme.
Como la última lágrima de un guillotinado 
derramada en los ojos de su amada.

                                   V

Tierna ternura.
Bukowski leyendo a Lorca.

X + Y es igual a algo distinto de X y de Y, dijiste.
Yo te dije:
Plutón ya no es un planeta
y te cogí de la mano.

Ternura Salvaje.
Poeta de agujas de coser o de paisajes hidráulicos. 

Ni siquiera la luna baila desnuda.
¿No te parece triste? 



I. J. Hernández
* Es Técnico Superior en Publicidad y Máster en Publicidad y Marketing. Alumno del semillero creativo de la escuela publicitaria Complot Barcelona y de la Escuela de Escritores de Madrid. Como Copywriter, ha ideado campañas innovadoras para empresas e instituciones de ámbito nacional e internacional. Desde 1998 participa en distintos blogs literarios y en talleres de filosofía oriental, periodismo 2.0, arte experimental y teatro. Ha colaborado en espacios culturales de la prensa (La Gaceta de Canarias, El Día, La Opinión de Tenerife y Creativa Canaria) con toda suerte de relatos, críticas de cine y reportajes musicales. En 2009 publica Eco Nocturno, un poemario de corte beat que recibe críticas generosas por su sencillez y armonía. Después, salen a la luz el libro de relatos Eight O´Clock (La página joven, 2011) y su ópera prima: Crónicas contra la ingravidez (Editorial Foc, 2013). Yo asesiné a Kennedy (y a sus 7 guardaespaldas) (Mutants Club Poets, 2015), su segunda novela, es su primera incursión en el poeticthriller. Su nuevo proyecto poético, Me preguntaron por drogas y hablé del amor, se editará en Guatemala este año. Algunas de sus obras han sido seleccionadas en diversas antologías: El cementerio de la esperanza en Narrativa y Poesía (Gobierno de Canarias, 2009), Canary Islands, 2022, Señales Mínimas en Ediciones Idea (2012); La triste historia de un beso sin boca en el I Certamen Internacional de micropoesía 2015 (Talento Comunicación); Lapislázuli, Premio Eros 2015 (Centro Canario de Estudios Caribeños); Confesión o todo lo contrario, El tercer mandamiento y Odio a los poetas en el Nº 0 (Cuaderno La Gueldera, 2015). Finalista del II Concurso Litteratura de Poesía.

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