lunes, 8 de octubre de 2012

The times that never comes......Marcos Vasconcellos

                                                                                                                            Carpe diem
HORACIO, Odas (I,11,8)

Foto: www.barcelonatour.es
Desde la cafetería Star del centro comercial se puede ver la pista de patinaje. Nunca un local hostelero estuvo tan desolado bajo el firmamento. Está vacía, son las cinco de la tarde. Apretar el rec-play de la grabadora. Todo es un desierto helado, parece un sueño. Todo es belleza. En el centro de la pista hay tres dianas pintadas. Hoy no sacará el maletín de francotirador. En media hora, saldrán todas las niñas de sus madrigueras. Estará el mar alterado, no es momento para pescar. Peces demasiados pequeños: pezqueñines, decían, hay que dejarlos crecer. Peces con una franja negra entre sus ojos. Off.
         Recoge sus cosas y se dirige al VIPs. No se puede ir a casa sin seguir pensando en alguna presa. Ay, el tiempo que nunca llega… Elige una mesa estratégicamente situada y despliega su portátil a modo de arbusto de camuflaje militar. La excusa del trabajo universitario de sociología siempre será buena. Esperará todo el tiempo que haga falta, todos los cambios de luz que pasen por la ventana, todos los clientes que consuman sus cervezas, sus cocacolas, sus whiskies y su tiempo. Paciencia y discreción, el secreto del buen mirón sociológico que no hace daño a nadie, cuyo único fin es observar y extraer la belleza de lo cotidiano.
         Aparece un grupo de adolescentes. Aprendió a no alterarse en su puesto. Ya conoce todos sus perfiles. Siempre hay una líder. En este caso, una joven de pelo negro, maquillaje oscuro en sus ojos, uñas moradas, pulseras. Es la social del grupo, la capitana que dirige el Titanic de cotilleo de sus días. Las críticas, las risas y los comentarios están servidos. Los pitidos de los móviles también, los desprecios y las muecas. Momento especial cuando critican a la cantante Soraya... ¡Uffffff! Entonces la jefa se queda en silencio, escucha a las demás para luego procesar sus pensamientos y obrar con maestría. Es el momento (sociológico) de sacar la grabadora. Rec-play. Escucha, se toca el pelo, mira a todas partes, es lista, más madura de lo que le tocaría ser, y débil, increíblemente débil, ahí reside la belleza de este día, en imaginarla llorando, derrotada, angustiada, después de haber mostrado tanta fuerza, por cualquier absurdo y tonto motivo, la sonrisa rota, el maquillaje desinflado de sus ojos, la tinta negra de estas palabras... Momento captado. Off.

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